SANTIAGO, 26 Ene. (de la corresponsal de EUROPA PRESS Claudia Riquelme) -
El general retirado Joaquín Lagos, ex jefe de la División del
Ejército en la zona donde se cometieron los asesinatos de la Caravana
de la Muerte dio a conocer un crudo y estremecedor relato sobre cómo
fueron asesinadas las víctimas de la comitiva militar que recorrió el
norte chileno en octubre de 1973. Lagos fue el general a quien el ex
dictador Augusto Pinochet responsabilizó de estos crímenes en la
declaración judicial a la que lo sometió el pasado martes el juez que
investiga el caso.
Si bien en numerosas ocasiones la prensa chilena ha recogido
testimonios anónimos sobre lo que ocurrió con las 75 víctimas de la
caravana, que en la actualidad están considerados como detenidos
desaparecidos, las palabras del militar retirado, quien guardó
silencio durante 27 años, han causado gran impacto en Chile, a pesar
de que sus declaraciones se conocieron pasada la medianoche, hora
local.
Lagos fue entrevistado por Canal 7 de la televisión estatal
chilena, donde explicó que la comitiva militar encabezada por el
general Sergio Arellano Stark, que pasó por la zona en los primeros
días de octubre de 1973, asesinó a los prisioneros "a sus espaldas",
después de lo cual Pinochet le pidió que se responsabilizara de los
crímenes.
Además recordó que mientras discutía el asunto con Pinochet, le
dijo: "Acuérdese, que a nosotros tarde o temprano nos van a juzgar,
especialmente a usted, que es el comandante en jefe del Ejército".
Lagos también subrayó detalles ya conocidos sobre el proceso --que
él ha mencionado en declaraciones judiciales--, pero que cobran
especial relevancia en estos días, cuando la defensa de Pinochet lo
inculpa directamente a él.
Por ejemplo, que alojó a Arellano Stark en su propia casa en 1973,
cuando éste llegó a la ciudad, y que sólo al día siguiente se enteró
de los hechos.
"En la forma que procedieron, me sentí dolido, impotente, rabioso,
con todos los sentimientos que usted se imagina ante unos hechos de
esta naturaleza que cometieron en mi jurisdicción y a mis espaldas",
sostuvo.
Pero sin duda lo más impactante fue su crudo relato sobre el
estado en el que quedaban los cadáveres de las víctimas, que fueron
crudamente torturadas en vida antes de ser ejecutadas: "Me costó
porque me daba una vergüenza verlos. Si estaban hechos pedazos. Si no
eran cuerpos humanos. Yo quería armarlos, dejarlos de una forma
decente. Pero no se pudo: les sacaban los ojos con los corvos
(cuchillos militares curvos), les quebraban las mandíbulas, les
quebraban las piernas, y al final les daban el golpe de gracia".
El militar retirado explicó que el lamentable estado en que
quedaron los cuerpos fue la razón por la cual hubo demoras y
dilaciones para la entrega de los mismos a los familiares e incluso,
en la mayoría de los casos, no se procedió a hacerlo.
Más tarde, y cuando Pinochet lo convocó a Santiago, se le pidió
que hiciera una lista con los nombres de los ejecutados, y él cumplió
con esta orden diferenciando a quienes habían muerto después de ser
juzgados en los consejos de guerra y a los ejecutados por orden del
oficial delegado (Arellano Stark).
El ex oficial guardó la copia original, la misma que tres décadas
después le mostró el ministro de fuero Juan Guzmán Tapia a Pinochet
durante el interrogatorio del martes pasado.
El general Lagos explicó que guardó ese documento porque "la
última entrevista en la que estuve con el comandante en Jefe del
Ejército hizo algo que yo nunca esperaba: me ordenó dejar sin efecto
esto, que no se lo mencionase a él ni a Arellano, y que hiciera una
sola lista y la firmase, con lo cual yo pasaba a ser responsable de
todos los crímines que se cometieron en mi zona jurisdiccional".
Lagos afimó que decidió romper su silencio al conocer la
declaración judicial detallada de Pinochet, quien directamente lo
culpó de las muertes.
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(EUROPA PRESS)
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