MADRID, 17 Feb. (CHANCE) -
La Audiencia Provincial de Madrid tiene en sus manos decidir si el caso contra Íñigo Errejón llega finalmente a juicio o se archiva, después de un nuevo movimiento procesal que ha vuelto a frenar su comparecencia en los juzgados. La defensa del político ha presentado un recurso contra la decisión del juez Adolfo Carretero de mantener a Elisa Mouliaá como acusación particular, lo que ha obligado al magistrado a suspender por cuarta vez la citación para comunicarle la apertura de juicio oral por un presunto delito de abuso sexual. El fondo del conflicto gira en torno a la validez de la renuncia inicial de la actriz a seguir adelante con el procedimiento y su posterior rectificación, un "vaivén" que el entorno de Errejón interpreta como una fuente de inseguridad jurídica que debe aclararse antes de dar el siguiente paso.
Desde el entorno del exlíder de Más País se insiste en que no existen indicios suficientes para sentarle en el banquillo y se reclama el archivo de la causa, apoyándose en la posición de la Fiscalía, que ya ha pedido su absolución al considerar que hubo consentimiento en la relación sexual denunciada. El recurso de la defensa sostiene que la retirada de la acusación por parte de Mouliaá fue plenamente válida y que sus posteriores cambios de criterio han provocado "bandazos" procesales que solo agravan la incertidumbre sobre el futuro del caso. Mientras tanto, la Audiencia Provincial debe pronunciarse sobre si respalda el procesamiento de Errejón o da por concluido el procedimiento penal.
Es por ello que, Elisa Mouliaá no ha podido ocultar su hartazgo tras conocerse que, de nuevo, Errejón no tendría que comparecer hasta que la Audiencia Provincial se pronuncie sobre ese recurso. "De verdad, la historia interminable. Si es que, a ver, era de esperar que esto se iba a alargar, porque al final él está poniendo todas las trabas necesarias para que esto no suceda y para que no se celebre el juicio", lamenta la actriz, convencida de que el líder político está utilizando todas las herramientas a su alcance para retrasar el proceso. Mouliaá insiste en que ella sí ha aportado material probatorio: "La Audiencia tiene que contestar al recurso. Lo que pasa es que el juez, ya te digo, parece como que lo que dice el juez en este caso no se escucha y ya es la cuarta vez que le manda al banquillo. Y si le manda es por las pruebas, es decir, la Fiscalía parece que ha tomado su relato como veraz diciendo que hubo consentimiento cuando no hay una sola prueba de que lo hubo. Entonces es verdad que es su palabra contra la mía, pero yo sí que tengo pruebas, que es por lo que le ha mandado el juez al banquillo y yo sí que tengo pruebas de que no lo hubo. Hay mensajes de esos días contando que me acosó. Está la declaración de mi psicólogo, que parece que todo el mundo lo ha pasado por alto y tengo los informes de que tengo estrés postraumático".
La intérprete también quiso aclarar con rotundidad los comentarios que han circulado sobre su salud mental. "Aclarar que no tengo absolutamente ningún trastorno mental, que parece como que una persona cuando está bajo un estrés tan grande puede llegar a cometer errores, pero eso no significa que yo tenga ningún tipo de trastorno ni nada", zanja, reivindicando su estabilidad pese a la presión mediática y judicial que asegura estar soportando desde que decidió denunciar. Mouliaá explicó de nuevo por qué llegó a plantearse retirarse del proceso: "Yo me retiré porque precisamente el juez ya lo había procesado. Lo que yo no sabía es que quedaba la Audiencia por decidir el tema del recurso. Si yo lo hubiera sabido igual no me hubiera retirado la verdad. Yo como estaba el tema ya procesado y encaminado pues mira, yo tenía muchísimo estrés, ansiedad y además y yo dije mira, prefiero que la verdad ya camine sola y que ya está. Yo también estoy muy cansada de todo este tema, quiero descansar y quiero dedicarme a mi vida y pues eso, que este no sea mi tema central".
Más allá de su caso concreto, la actriz denunció el impacto que, a su juicio, está teniendo todo este proceso en el mensaje que reciben otras mujeres que se plantean denunciar agresiones sexuales. "Yo creo que todo esto es terrible para la imagen que se da, para las víctimas, lo que les llega, saber lo que les espera también, porque al final es una línea de descrédito absoluta donde se te pone como una loca, como que estás zumbada, como una histérica. Es un relato ya viejo, el minimizar la víctima, hacerle ver a todo el mundo como si fuera narcisista, todas estas cosas, cuando en realidad una víctima normalmente de lo que peca precisamente es de la hiperempatía y de ser buena y de ser complaciente". Con la causa pendiente del pronunciamiento de la Audiencia Provincial, Mouliaá asegura que seguirá adelante pese al desgaste y a la sensación de que su credibilidad está permanentemente cuestionada.