MADRID (CHANCE)
Gabriela Guillén empieza a desmarcarse de Bertín Osborne y a tomar identidad propia y lo hace convertida en la primera concursante oficial de la nueva edición de 'Supervivientes'. Feliz con este salto a la televisión, vuelve a pronunciarse sobre el artista en plena ola de informaciones que apuntan a que el cantante podría estar ilusionado con una joven llamada Sofía, de 28 años, de origen brasileño y holandés, con la que se le ha visto en fiestas y encuentros privados en los últimos meses. Mientras el entorno del jerezano insiste en que atraviesa un momento muy bonito a nivel personal, la empresaria paraguaya opta por la prudencia y evita alimentar el ruido mediático en torno a la vida sentimental de su ex.
Ante la posibilidad de que Bertín esté saliendo con esta chica, Gabriela reacciona con calma y le envía un deseo público de tranquilidad y buena suerte: "Sí, que sea feliz, que le vaya bien, si es que así, yo no tengo ni idea", comenta, dejando claro que no entra a valorar la nueva ilusión del padre de su hijo. Cuando le preguntan si le desea todo lo mejor al cantante, se limita a asentir con un escueto pero significativo "eso es".
Sobre su propia vida sentimental, la empresaria ni confirma ni desmiente las informaciones que apuntan a que ella podría estar ilusionada con un hombre joven, manteniendo el mismo perfil bajo que en los últimos meses. Preguntada por cómo es actualmente su relación con Bertín, responde con un breve "bien, bien", sin dar más detalles.
Donde se muestra más tajante es al abordar las cuestiones económicas y la manutención de su pequeño David. Tras años de desencuentros y un convenio regulador firmado recientemente para regular la pensión y el régimen de visitas del niño, Gabriela prefiere no entrar en detalles: "Es algo que no voy a comentar al respecto, así que lo siento mucho, pero...". Sí deja claro, eso sí, que no va a poner ningún impedimento para que las hijas de Bertín conozcan a su hijo: "Cuando quieran", afirma con rotundidad.
Guillén niega estar pasando dificultades económicas, aunque reconoce que tampoco está siendo fácil: "Bueno, luchando y tirando, como todo empresario aquí en este país, que nos pone más dificultades que ayudas", confiesa, visibilizando la realidad a la que se enfrentan muchos autónomos y pequeños empresarios. En este contexto se enmarca la polémica por los enseres de su bebé -como la silla y la trona- que ha puesto a la venta y que han generado todo tipo de especulaciones sobre su situación.
Lejos de dramatizar, Gabriela resta importancia al tema y lo explica desde la practicidad: "Bueno, todavía no he vendido nada. A ver si hay suerte", admite con humor, insistiendo en que vende estos objetos porque su hijo ya no los utiliza y ocupan espacio en casa, y no por un problema grave de dinero.