MADRID, 14 Feb. (CHANCE) -
Si hay algo que caracteriza a Jessica Bueno es la discreción, al menos en lo que respecta a su relación con Kiko Rivera. Su silencio en todo lo referente al padre de su hijo mayor ha sido su máxima desde su separación y han sido pocas las veces que se le ha escuchado decir algo del DJ. En ese aspecto la modelo siempre ha preferido guardar el mayor respeto por el hijo de Isabel Pantoja y no entrar en conflictos por el bien de todos, aunque es cierto que en los últimos tiempos en los que su trabajo en televisión le ha dado más visibilidad, sí ha tenido buenas palabras para él.
Pero la última polémica en la que se ha visto envuelto Rivera Pantoja no da pie a ello. Comparar a su exmujer, Irene Rosales, y a su actual novia, Lola García, con dos coches, un Twingo y un Ferrari, siguiéndole 'la broma' a un seguidor durante un directo en una red social, no ha hecho más que levantar ampollas. Y eso no hay quien lo defienda, a pesar de que una de las implicadas le haya restado importancia. Su cara ante las cámaras cuando se enteró lo dijo todo.
Jessica Bueno, ahora también colaboradora de televisión, opina de realities pero no de lo que concierne al padre de su hijo mayor y menos de polémicas con parejas y exparejas, que además tratan a su hijo como propio desde el primer momento. Lo tiene claro: "No me gusta meterme en la vida de nadie. Doy mi punto de vista, pero siempre sin intentar juzgar", ha dicho. Ella mantiene las distancias y tiene claro cuál es su sitio.