El bolso Flamenco de Loewe, con el sabor de la Ciudad Condal

Imagen Bolsos De Loewe
LOEWE
Europa Press Chance
Actualizado: lunes, 2 enero 2012 18:47

MADRID 2 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Flamenco, el bolso más atrevido y curvilíneo de Loewe, llega ahora en un nuevo tamaño con colores y materiales diferentes. Para celebrarlo la casa de lujo española vuelve a colaborar con el fotógrafo Nigel Shafran. Loewe lanzó el modelo Flamenco en 1984 y sus formas estaban en consonancia con el espíritu excesivo de la década.

En 2011 el director creativo de Loewe, Stuart Vevers, descubrió el bolso en los archivos de la casa y decidió modernizarlo, dando al modelo original proporciones más actuales, una correa renovada y borlas extra grandes. Además lo hizo disponible en una gama de atrevidos colores: desde rosa chicle, rojo chillón y fucsia, hasta remolacha o verde manzana.

Esta temporada, junto con los ya existentes modelos de 22 cm. y 30 cm., Loewe presenta un nuevo Flamenco, más grande, de 36 cm. Y si bien el bolso seguirá estando disponible en sus colores originales y en napa extra suave, los modelos de 30 cm. y 36 cm. también se presentan en una gama de materiales y colores nuevos.

Así, ambos estarán disponibles en piel de ternero veteado en negro, en caramelo metalizado y en violeta. Además el modelo de 30 cm. vendrá en suave piel de avestruz color magenta y en cocodrilo color caramelo.

Shafran que ya tuvo ocasión de colaborar con Loewe anteriormente cuando fotografió el bolso Amazona en Madrid, se ha desplazado en esta ocasión a Barcelona. El resultado son sobrias composiciones de naturalezas muertas con el Flamenco como protagonista en distintas localizaciones emblemáticas de Barcelona, en lo que constituye un verdadero homenaje a la capital catalana.

En las fotografías de Shafran, el Flamenco aparece colgando de las ramas de un olivo en el Parc Güell, apoyado en un árbol de una tranquila calle del Tibidabo, colgado del marco de un retrato que adorna las paredes de un apartamento sito en el acomodado barrio del Eixample, y encaramado a un muro de piedra en los exuberantes jardines de un palacio, otra vez, en el Tibidabo. Otras imágenes muestran al Flamenco en interiores de famosos edificios barceloneses representativos del modernismo.

Así lo encontramos enmarcado en puertas y barandillas profusamente labradas y colgando de la igualmente ornamentada puerta de forja del palacio Baró de Quadras, edificio clave del periodo modernista y emblema de la ciudad. Por último aparece sobre un balcón del hotel Casa Fuster -edificio modernista que cierra el arquitectónico Paseo de Gracia, la mayor de las amplias avenidas barcelonesa- con vistas a la Sagrada Familia de Gaudí.

Para acompañar estas imágenes, Shafran ha rodado varios cortos en las calles de Barcelona. En dos de ellos se puede ver a una mujer sujetando en cada mano varios bolsos Flamenco y girando sobre sí misma al son de ritmos flamencos. En un tercero, una mano fuera del plano lanza naipes a un Flamenco. Al igual que las fotografías, los cortometrajes son una celebración del espíritu de la ciudad catalana.

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