MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -
Dos cúmulos de galaxias en proceso de fusión crearon una capa de gas, tan sorprendentemente caliente entre ellos, como para proceder de la turbulencia causada por un choque a velocidad supersónica.
Es la conclusión de astrónomos de la Universidad de Colorado Boulder tras investigar cómo ambos cúmulos han llegado a crear el gran grupo de galaxias Abell 115, a unos 2.400 millones de años luz de distancia. Este tipo de eventos incluye las explosiones cósmicas con más energía desde el Big Bang.
El área turbulenta de gas caliente intercalada entre los dos grupos, que el profesor de la CU Boulder Jack Burns comparó con una estela que queda detrás de una lancha, está a unos 93 millones de grados Celsius, aproximadamente tres veces más caliente que los dos núcleos de grupos más pequeños y diez veces más caliente que el núcleo del sol.
"No esperábamos ver gas tan caliente entre los componentes del grupo --reconoce Burns, autor principal del estudio, cuyos resultados ha presentado ahora en la 230ª Reunión de la Sociedad Astronómica Americana, que se celebra en Austin, Texas--. Creemos que la turbulencia es como una cuchara grande que agita gases, convirtiendo la energía del movimiento de los grupos de fusión en energía térmica. Es una manifestación de ellos golpeándose como dos macetas gigantes, algo que no hemos visto antes".
Los dos grupos de galaxias que se fusionan individualmente constan de cientos de galaxias, cada una de ellas tan grande o más grande que la Vía Láctea, según afirma Burns, del Centro de Astrofísica y Astronomía Espacial de CU Boulder. Los conglomerados de galaxias individuales, que pueden incluir miles de galaxias, son los objetos gravitacionales más grandes del universo.
LAS SACUDIDAS MÁS GRANDES DESDE EL BIG BANG
"Energéticamente hablando, los eventos de fusión de grupos de galaxias son las sacuidadas más grandes en el universo desde el Big Bang --destaca el investigador principal del estudio, financiado por el Programa de Análisis de Datos Astrofísicos de la NASA--. Son sistemas masivos y muy dinámicos que continúan evolucionando hasta nuestros días".
Las observaciones del equipo de CU Boulder se hicieron usando datos del Observatorio de Rayos X Chandra en órbita de la NASA y del Very Large Array de Karl G. Jansky, una instalación de radioastronomía cerca de Socorro, Nuevo México, Estados Unidos, operada por el Observatorio Nacional de Radioastronomía y financiada por la Fundación Nacional de Ciencias.
Las simulaciones por ordenador del equipo muestran regiones de gas relativamente frío cerca de los núcleos de cada grupo de fusión, indicando que los dos objetos se han encontrado antes. Para analizar temperaturas dentro de Abell 115 y otros grupos de fusión similares, Burns y su equipo desarrollaron un software para producir mapas de temperatura de alto contraste de todas las regiones del grupo en rayos X y fracciones de radio del espectro electromagnético.
La nueva fuente de datos utiliza el supercomputador de la NASA 'Ames Research Center' para calcular entre 10.000 a 100.000 espectros en cada grupo, según detalla Burns. El equipo continúa investigando las emisiones de radio que se extienden lejos de Abell 115 en el medio intergaláctico, incluyendo su relación con el gas caliente de rayos X.
"Estas emisiones de radio son causadas por electrones en el campo magnético del grupo de galaxias que viajan cerca de la velocidad de la luz --dice Burns en un comunicado--. Claramente, algo ha activado los electrones, que creemos que están relacionados con el proceso de golpeo del clúster". Como parte del proyecto, el equipo de CU Boulder está estudiando una muestra otros 50 grupos de galaxias para comprarlos, según adelanta Burns.
"Nuestras simulaciones por ordenador muestran que estas fusiones de clústeres pueden ser realmente complicadas en términos del proceso de acreción, dependiendo del estado en el que las atrapamos --destaca Burns--. Creemos que Abell 115 eventualmente se 'relajará' y se concentrará centralmente, lo que es relativamente aburrido en comparación con lo que estamos viendo ahora".
Los racimos de galaxias se forman en lo que se conoce como la red cósmica del universo, según explica Burns. La red cósmica consiste en largos y estrechos filamentos de galaxias y gas intergaláctico separados por enormes huecos. Los astrónomos creen que los únicos filamentos cósmicos de la red pueden alargarse centenares de millones de años luz, una longitud asombrosa considerando que un sólo año luz es cerca de 5,9 billones de millas.