Actualizado 08/06/2021 17:27 CET

Los próximos 20 años, cruciales para determinar el futuro del carbón

MIna de carbón en Jowai (India)
MIna de carbón en Jowai (India) - SUZANNE LEE

   MADRID, 8 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Las decisiones que se tomen ahora determinarán si las economías ganan o pierden dinero a medida que la industria del carbón cambie en las próximas dos décadas.

   Países como Australia e Indonesia podrían perder miles de millones de dólares si siguen invirtiendo en nuevas minas de carbón y en exportaciones a medida que el mundo se aleja de los combustibles fósiles, advierte una nueva investigación.

   El nuevo análisis, dirigido por un equipo del Imperial College de Londres con participación de investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres y Deloitte, se publica en la revista 'Joule'.

   El equipo combinó datos sobre recursos y demanda de carbón en un modelo económico de comercio y precios. Hicieron modelos del riesgo de "activos inmovilizados" para la inversión en carbón en diferentes escenarios de descarbonización: la situación actual, en la que la inversión en minería y consumo de carbón continúa como hasta ahora, y una vía sostenible en la que el consumo de carbón se reduce en consonancia con el mantenimiento del calentamiento global muy por debajo de los 2 °C.

   Si se sigue la vía sostenible, un tercio de las minas de carbón actuales se convertirán en activos abandonados en 2040. Esto significa que estos activos se vuelven económicamente inviables antes de que termine su vida útil, y tienen que ser desechados, según en análisis.

   Esto hará que los países productores de carbón, como Australia e Indonesia, pierdan ingresos vitales por exportaciones y puestos de trabajo al reducirse el comercio internacional. Por ejemplo, Australia podría perder 25.000 millones de dólares (unos 20.500 millones de euros) al año en este escenario, y globalmente 2,2 millones de puestos de trabajo podrían estar en riesgo.

   Sin embargo, estas pérdidas son evitables, dicen los autores, si las instituciones financieras y los gobiernos se preparan para el cambio. Esto podría incluir la desinversión temprana del carbón para evitar el bloqueo del desarrollo futuro, y la financiación de la reconversión de los trabajadores del carbón.

   El doctor Iain Staffell, investigador principal del Centro de Política Medioambiental del Imperial College, precisa que "esto no quiere decir que no haya que hacer nada para evitar el desarrollo del carbón. No quiere decir que no todas las nuevas inversiones en carbón no sean rentables --añade en un comunicado--, pero los inversores deben evaluar cuidadosamente los riesgos financieros, así como los de reputación y medioambientales, a la hora de emprender nuevos proyectos de minería del carbón".

   Para muchas regiones del mundo, la eliminación del carbón tiene grandes beneficios económicos. China, Europa y la India ahorrarían dinero con la vía sostenible, ya que tendrían que reducir los costes por importar menos carbón. Europa, por ejemplo, podría ganar 20.000 millones de dólares (unos 16.400 millones de euros) al año con la eliminación del carbón.

   En general, los investigadores calculan que la vía sostenible supone un ahorro neto global de 10.000 millones de dólares (unos 8.200 millones de euros) al año en 2040 por la reducción de los costes de transporte del carbón, además del ahorro económico derivado de la reducción de la contaminación atmosférica y las consecuencias para la salud.

   Los autores señalan que, en la hipótesis de mantenimiento de la situación actual, es probable que muchas más economías salgan perdiendo: cuanto más espere el mundo a eliminar el carbón, más extremas tendrán que ser las medidas para reducir las emisiones de carbono, lo que a la larga provocará más activos abandonados y pérdidas de empleo.

   "Las empresas tienen una oportunidad limitada para adelantarse a los cambios radicales que afronta la industria del carbón --añade Staffell--. Debemos crear una capacidad de resistencia humana y financiera para que los trabajadores no salgan perdiendo, y facilitar la transición a un mundo sin carbón".

   "Las pérdidas económicas y de empleo son pequeñas a escala mundial, pero se concentrarán en gran medida en las regiones mineras, lo que significa que algunas economías en desarrollo, como Indonesia, sufrirán de forma desproporcionada si la transición no se gestiona con cuidado --advierte--. Cuando las pérdidas económicas y de puestos de trabajo empiecen a producirse será demasiado tarde: tenemos que empezar a prepararnos para estos cambios ahora".

   La extracción y el consumo de carbón se están eliminando rápidamente en muchas naciones occidentales, pero el consumo mundial de carbón está aumentando, especialmente en Asia, que alberga las tres cuartas partes de toda la nueva capacidad de las centrales eléctricas de carbón.

   China abrió muchas minas de carbón nuevas en la década de 2000, que tienen una vida útil de unos 30 años. Las decisiones que tomen países como China e India en los próximos años sobre si siguen extrayendo y consumiendo carbón tendrán un gran impacto en la trayectoria mundial, afirma el equipo, alertan.

   Del mismo modo, el consumo energético de la India está en auge, y si se construye nueva capacidad de carbón para satisfacer la demanda en lugar de las energías renovables, el mundo quedará atrapado en más décadas de comercio y consumo de carbón, lo que afectará negativamente tanto al clima como a la economía mundial, recuerda el análisis.

   El primer autor, Thomas Auger, llevó a cabo el análisis como parte de su maestría en tecnología medioambiental en el Centro de Política Medioambiental del Imperial, en colaboración con Deloitte, que le proporcionó acceso a los datos del mercado del carbón. "La riqueza de conocimientos de la combinación de la academia y la industria nos proporcionó una oportunidad sin precedentes para analizar no sólo la situación mundial en los próximos 20 años, sino también la situación de cada país", apunta.

   "Nuestro análisis muestra que habrá grandes ganadores y perdedores de esta transición, pero el futuro no está grabado en piedra --recuerda--. Cuanto más se anticipen los gobiernos a la transición verde, más se minimizarán sus impactos en términos de estabilidad económica y de alteración de los medios de vida de las personas".

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