MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
La apatía o la tristeza pueden ser signos claros de malos tratos en el ámbito escolar, fáciles de identificar por los padres, según aseguró hoy a Europa Press la psicóloga clínica Minaya Benavente, para quien el diálogo con padres, profesores y amigos del niños es la única salida antes de acudir a un especialista.
Con el especialista se le somete a una terapia "en los casos en los que el menor tenga episodios muy importantes de miedo o haya cambiado mucho su conducta, eso sí buscando normalizar la situación y sin alarmarse", arguyó.
Para Benavente, los padres "no forman un tandem con la escuela y sueltan a los niños en los colegios eludiendo sus responsabilidades", algo desastroso, para los pequeños agresores "a quienes hacen un flaco favor defendiendo ya que pueden convertir esa conducta ofensiva en un verdadero problema de personalidad".
Según la psicóloga, en los casos en los que se presente el maltrato, calificado como "bulliyng", es necesario que tanto el niño afectado como el instigador perciban "una imagen real de lo que está ocurriendo desde una educación que les muestre lo que está bien y lo que no". Usualmente, según Benavente, "detrás de los agresores se esconde algún tipo de problema".
Por su parte, Juan José Torres, profesor de Instituto en Eivissa, esta percepción "es diferente en cada ámbito ya que, si los padres no reconocen que la conducta de sus hijos agresores es reprobable será muy difícil hacerles moderar esta conducta". Una problemática que se extrapola a las Pitiusas de forma idéntica al resto de provincias del país "donde tenemos que recordar que dos escolares se han suicidado por presiones de este tipo recientemente", alertó el docente.
Aun así, según Torres, la relación de los alumnos con los profesores ha cambiado mucho "afortunadamente ya que hace años había un distanciamiento que no hacía posible el contacto entre ambos y ahora se da una relación de franqueza y comunicación importante para conocer y prevenir estas conductas". La educación es, para Torres, un pastel que hay que repartir entre padres y profesores, aunque tal y como ya apuntó Benavente, "cuando los primeros no asumen su deber, ya que en muchos casos no tienen el contacto con los hijos que debieran, ni con los profesores, se producen desequilibrios".
La Oficina del Defensa de Derechos del Menor, dependiente de la Consellería Balear de Presidencia, he puesto en marcha un dispositivo de prevención de malos tratos entre alumnos que se iniciará el próximo mes de septiembre en los centros escolares donde se repartirán un folletos divulgativos. El panfleto está dirigido a padres, alumnos y docentes y su objetivo es detectar los malos tratos y disminuir la violencia en el ámbito escolar por medio de consejos específicos para cada uno de estos colectivos.