MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) -
Los pacientes con apnea obstructiva durante el sueño tienen un pico de muerte súbita por enfermedades cardiacas durante las horas de sueño de 46 por ciento, en contraste con lo que ocurre en personas sin apnea obstructiva durante el sueño, que es 21 por ciento, según apuntó María Josefa Díaz de Atauri Rodríguez de los Ríos, jefa de la Unidad de Sueño del Servicio de Neumología del Hospital Doce de Octubre de Madrid.
Las apneas del sueño se están convirtiendo en un problema cada vez más importante de salud pública, debido a su elevada prevalencia entre la población, así como su alta morbilidad y mortalidad si no se trata de manera adecuada, según apuntó la sociedad científica Neumomadrid en un comunicado.
La enfermedad está estrechamente vinculada con el sobrepeso. Según los neumólogos, se estima que un aumento de un 10 por ciento en el índice de masa corporal supone un incremento del 32 por ciento del riesgo de padecer el síndrome de las apneas-hipopneas durante el sueño.
Así, la reducción del 10 por ciento en el índice de masa corporal mejora este problema hasta en un 26 por ciento. Por este motivo, Neumomadrid destacó que es "importante que la población tome conciencia de la importancia cuidar el peso mediante una dieta equilibrada y la realización de ejercicio físico".
La causa de este síndrome es el colapso funcional y/o anatómico de la vía aérea superior producida en el estado de sueño. Este colapso puede agravarse por fenómenos adyuvantes como son el exceso de peso, el alcohol, medicación depresora del sistema nervioso central y obstrucción nasal, entre otros factores.
RONQUIDOS, ASFIXIA Y MICCIÓN
La doctora agregó que la apnea del sueño produce una serie de síntomas nocturnos como ronquidos, pausas de apneas, despertares con sensación de asfixia y micción excesiva. También está relacionada con trastornos que aparecen durante el día como cefalea matutina, sueño no reparador, excesiva somnolencia diurna y otros trastornos cognitivos.
Asimismo, la apnea del sueño está considerada un factor de riesgo para enfermedades como hipertensión arterial sistémica, insuficiencia respiratoria, enfermedad cerebrovascular y cardiovascular, así como a problemas sanitarios como accidentes de tráfico y laborales, además del deterioro de la calidad de vida y los problemas de relación familiar y social que conlleva.
Por último, enfatizó que el diagnóstico de este proceso precisa primero ser sospechado clínicamente y luego confirmarse por medio de la realización de registros nocturnos que cuantifican el número de paradas respiratorias que se producen por hora de sueño.
"Un número importante de pacientes podría ser diagnosticado en su domicilio con equipos simplificados si bien en otros es imprescindible la polisomnografía convencional en laboratorios de sueño", concluyó Rodríguez de los Ríos.