SINTRA (PORTUGAL), 7 (EUROPA PRESS)
La artritis reumatoide, enfermedad crónica autoinmune, reduce la vida de las personas que la padecen entre 3 y 13 años frente a las personas que no la sufren, según aseguró hoy en Sintra (Portugal) el doctor Manuel Figueroa, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital de Donostia de San Sebastián durante un seminario organizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) y la Liga Reumatológica Española (LIRE).
Esta reducción de la longevidad, se debe, además de a los efectos destructivos de la propia enfermedad, que reduce notablemente la calidad de vida, a las patologías asociadas a la misma. Así, las enfermedades cardiovasculares son la causa más frecuente de muerte prematura en pacientes con artritis reumatoide, puesto que un enfermo con esta patología presenta el doble de riesgo de sufrir un evento cardiovascular en comparación con otra persona con la misma edad y semejantes factores de riesgo, indicó Figueroa.
Esta enfermedad reumática, que afecta a entre 200.000 y 400.000 españoles, tiene mayor incidencia entre las mujeres de entre 40 y 60 años, y se sospecha que su origen puede ser infeccioso. Los síntomas son dolores de articulaciones que empiezan en manos y pies, tendencia a la bilateralidad y simetría, rigidez matutina de una hora o pérdida de funciones. "Estamos ante una enfermedad grave, devastadora e injustamente tratada", aseguró Figueroa. "El 99 por ciento de los casos tiene un curso progresivo, persistente y destructivo que lleva a la incapacitación de la persona", continuó.
DIAGNÓSTICO PRECOZ
De este modo, si el diagnóstico se hace a los 4 meses, el 45 por ciento de los pacientes tiene erosiones en las articulaciones que dificultan el movimiento, pero si se hace a los dos años, el 30 por ciento están discapacitados, subrayó el especialista. El 50 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide está afectado por incapacidad laboral. En España, el 5 por ciento de las incapacidades laborales se deben a esta patología, explicó el doctor Jesús Tornero, presidente de la Sociedad Española de Reumatología.
Por tanto, se producen costes directos, indirectos e intangibles que impactan en la sociedad, especificó Tornero. Así, se calcula que el coste es de 10.700 euros anuales, mientras que en Estados Unidos estos pacientes requieren un gasto sanitario equivalente al triple de una persona sana, a lo que se le suma un pérdida de productividad de 9,8 millones de euros al año.
BUENAS PERSPECTIVAS
Sin embargo, los expertos coinciden en que el destino de esta enfermedad puede cambiar si se trata en el inicio de la lesión estructural. Las nuevas terapias biológicas unidas a un diagnóstico precoz podrían detener la progresión de esta patología, aseguró el doctor Luis Carreño, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. "Hoy en día, el tratamiento se inicia moderadamente agresivo porque pretendemos la remisión. Hasta hace poco más de 10 años se comenzaba a tratar con analgésicos que no impedían la progresión", comentó Carreño.
Por tanto, el tratamiento se inicia con metotresato y ácido fólico o con leflunomida, si a los seis meses la respuesta no es la adecuada, se pasa a la terapia con anti-TNF (terapias biológicas). "Nos estamos planteando la posibilidad de utilizar los anti-TNF como primera opción terapéutica. Si supiéramos en qué pacientes iba a cursar la enfermedad de forma más grave podríamos iniciar al tratamiento con estos fármacos", comentó Carreño.
Sin embargo en España el tiempo de espera para poder acudir al reumatólogo han aumentado. Según el informe elaborado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, el tiempo de espera para una consulta de este tipo ha pasado de 63 en el 2001 a 137 días. A esto se le suma la existencia en España de tres unidades reumatológicas situadas en Madrid, Barcelona y Sevilla, que a juicio de los expertos, no son suficientes. "Es necesario fomentar la comunicación entre los médicos de atención primaria y los especialistas, crear más unidades específicas y una mayor presencia existencial en la sanidad pública de los reumatólogos", concluyó Tornero.