Una asociación ecologista de Badajoz cría en cautividad aguiluchos cenizos

Europa Press Ciencia
Actualizado: sábado, 5 julio 2003 19:02

MADRID, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

El aguilucho cenizo es una especie de rapaz de tamaño medio que

anida en el suelo, entre los altos tallos de las zonas cerealeras de

la Península Ibérica, un hábito que con el paso del tiempo y la

modernización de los trabajos en el campo ha ido mermando poco a poco

la población de esta bella ave.

De hecho, en la actualidad está protegida para evitar su

desaparición de las llanuras ibéricas, un caso que año tras año se va

extendiendo a otras especies protegidas como la abutarda o el

aguilucho lagunero, quienes ahora ven también peligrar seriamente su

existencia debido a estas prácticas antrópicas.

La asociación "Acción por el Mundo Salvaje" (AMUS), de Villafranca

de los Barros (Badajoz) es pionera en trabajos para la protección y

cría en cautividad del aguilucho cenizo, y han desarrollado un

programa al que se han anexionado ya un gran número de asociaciones

para la protección de la naturaleza de toda España.

Como explica Antonio Pinilla, miembro de AMUS, los trabajos que

realizan están dentro de un complejo y largo proceso que comienza

localizando a las parejas de aguiluchos y el posible lugar donde

anidarán. Una vez teniendo claro el lugar donde harán sus puestas hay

que localizar al agricultor para informarle de que en su terreno hay

cría de aguilucho cenizo, para que lo tenga en cuenta y para la

siega, momento en el que los voluntarios de AMUS irán al campo para

evitar que los nidos acaben desapareciendo bajo los trillos de las

enormes cosechadoras.

En el campo, AMUS busca y señaliza los nidos para que la máquina

no los arrase, intentan paliar el mínimo daño económico que pueden

hacer al agricultor y al cosechero pagándoles doce y seis euros

respectivamente por cada zona sin cosechar, y una vez que se hace

esto se retiran los polluelos o los huevos para evitar cualquier

riesgo.

Si los polluelos ya están crecidos se devuelven al nido sopesando

antes los posibles riesgos que tendrán, si se considera que pueden

desarrollarse bien y sin la amenaza de factores externos como arados,

trabajos posteriores a la siega, o cualquier tipo de depredadores. Si

por el contrario se entiende que corren algún riesgo importante tanto

los pequeños polluelos como los huevos se trasladan al centro de

recuperación de aves silvestres que AMUS tiene en Villafranca de los

Barros, donde la mano del hombre se encargarán de hacerlos adultos y

liberarlos posteriormente.

En el centro de AMUS, Álvaro Guerrero, miembro de la asociación,

explica como los huevos y los polluelos más pequeños se introducen en

una incubadora para simular las condiciones que tendrían con sus

progenitores.

Allí van creciendo rápidamente con cebas cada dos horas y media

aproximadamente, con lo que se conseguirá que en un periodo de unos

28 ó 30 días estos pequeños sean adultos y busquen por sí solos su

sustento, en definitiva, que vuelvan a su entorno natural, una dura y

difícil tarea la que realiza AMUS para que podamos seguir viendo en

los campos de la península la esbelta y maravillosa figura del

aguilucho cenizo.

Un duro trabajo bajo el ardiente sol del campo extremeño que,

según Guerrero, podría evitarse solamente retrasando el periodo de

recogida de la cosecha en algo más de una semana, aunque por el

momento nadie se lo plantea, deberán seguir subiendo a las

cosechadoras para buscar nidos y salvar a unos pocos polluelos más.

|
05-Jul-2003 17:02:49

(EUROPA PRESS)

07/05/17-02/03
"

Contenido patrocinado