MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -
La pérdida capa de ozono del Artico está relacionada con el cambio climático causado por clorinas y brominas y con las variaciones de temperaturas en la estratosfera de la Tierra, según han demostrado científicos de la Agencia Espacial estadounidense (NASA) y del Instituto para la Investigación Polar y Marina de Postdam (Alemania).
Los resultados advierten de que la presencia de clorina y bromina de origen industrial en la atmósfera terrestre podría ser una de las causas del cambio climático y la destrucción de la capa de ozono, que conlleva el incremento de la exposición a la radiación solar ultravioleta en la superficie terrestre.
Según la investigación, la sensibilidad de la capa de ozono en la zona ártica a las temperaturas es tres veces mayor que la que los modelos químicos atmosféricos habían previsto por lo que la reducción de temperaturas que se está produciendo en la estratosfera podría producir graves impactos en el futuro sobre el ozono concentrado en la zona de lo que en un principio se había imaginado.
Tras analizar más de 2.000 mediciones realizadas con globos aerostáticos en los últimos doce años, los investigadores han encontrado que la cantidad de ozono perdido durante los inviernos árticos está directamente relacionada con la cantidad de aire expuesto a temperaturas bajas, tanto como para formar nubes en la estratosfera polar.
Las reacciones que se producen en la superficie terrestre con estas nubes provocan que la clorina, en una forma no reactiva que no perjudica la capa de ozono, se convierta en una forma que rápidamente la destruye.
Basándose en estas relaciones entre los bancos de nubes de la estratosfera y la pérdida de ozono, los investigadores encontraron que la congelación del Artico resulta un factor adicional en la destrucción de la capa, al menos de un 5 por ciento. Los científicos encontraron que la estratosfera del Artico, congelada en invierno y cuando se producen las mayores pérdidas de ozono, gradualmente se ha ido congelando cada vez más durante las pasadas décadas.
Los investigadores están tratando de entender por qué la estratosfera del ártico se enfría y barajan varios factores: aumento de niveles de gases de efecto invernadero como el CO2, la relación entre la destrucción de la capa de ozono y la temperatura de la estratosfera y los cambios naturales.
En efecto, los altos niveles de gases de efecto invernadero atrapan el calor cerca de la superficie de la tierra, calientan más la superficie e impiden al calor alcanzar la estratosfera.
Por otra parte, los niveles de clorina y bromina han comenzado a descender desde que se aprobase en 1987 el Protocolo de Montreal, que limita la producción de clorofluocarbonos y otros contaminantes de la capa de ozono. Sin embargo, los científicos creen que estas sustancias permanecen en la atmósfera entre 50 y 100 años.
La NASA ha enviado recientemente la nave espacial Aura con objeto de observar la atmósfera así como las sustancias químicas que contiene, de modo que se facilite a los científicos el entendimiento de la relación entre la capa de ozono, la calidad del aire y el cambio climático.