El carbono 14 confirma la autenticidad de los restos de San Pablo

San Pablo Extramuros
annopaulino.org
Actualizado 29/06/2009 19:21:44 CET

ROMA, 29 Jun. (EUROPA PRESS/Gloria Moreno) -

El Papa Benedicto XVI en persona ha confirmado que la tumba de San Pablo, que se encuentra en el interior de la basílica romana de San Pablo Extramuros, contiene los restos verdaderos de este apóstol, según proclamó con ocasión de la clausura del Año Paulino.

Según el Pontífice, la prueba del carbono 14 realizada a los restos óseos extraídos del sarcófago del santo corresponden a una persona que vivió entre los siglos I y II d.C, lo que demostraría que se trata de los despojos del denominado Apóstol de los Gentiles, que vivió en ese mismo período.

El Pontífice, que dijo sentir una "profunda emoción" por el hallazgo, hizo estas declaraciones precisamente en el interior de la basílica.

El sarcófago, que se halla bajo el altar papal y que nunca había sido abierto hasta ahora, fue sometido a un "atento análisis científico", explicó Benedicto XVI. "Se ha realizado una pequeñísima perforación para introducir una sonda especial, a través de la cual han sido extraídos los restos de un precioso tejido de lino tintado de púrpura y laminado con oro puro y de un tejido de color azul con filamentos de lino", detalló.

Asimismo, se ha comprobado la presencia de granos de incienso rojo y de sustancias proteicas y calcáreas. "Pequeñísimos fragmentos óseos han sido sometidos al examen del carbono 14 por parte de expertos que ignoraban su procedencia", los cuales, han concluido que corresponden "a una persona que vivió entre el I y el II siglo d.C".

"Todo esto parece confirmar la unánime e indiscutida tradición de que se trata de los restos mortales del apóstol Pablo", concluyó el Pontífice, que con estas palabras dio por finalizado el Año especial que la Iglesia católica ha dedicado a San Pablo.

San Pablo nació en Tarso (actual Turquía) en el siglo I y murió decapitado en Roma. Era judío y en sus años de juventud persiguió a los cristianos e incluso presenció uno de los primeros martirios, el de San Esteban. Años más tarde, tuvo una experiencia mística y se convirtió al cristianismo, convirtiéndose en uno de los apóstoles más activos de los primeros tiempos.