NUEVA YORK, 11 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un grupo de científicos del University College London (Reino
Unido) ha descubierto que cuando dos niños se pelean y acusan a su
contrario de haberles pegado más fuerte, en realidad están diciendo
la verdad, tal como la perciben. El descubrimiento también explica
por qué las personas no podemos hacernos cosquillas a nosotros
mismos.
El nuevo estudio, publicado en la última edición de la revista
Science, indica que el cerebro infantil está "cableado" o
"programado" para subestimar la verdad sobre la fuerza que uno mismo
emplea sobre el otro, mientras que sí que permite que se percibe la
cantidad de fuerza que uno recibe de otro.
Los autores del nuevo trabajo realizaron una serie de experimentos
en parejas de sujetos a los que se pidió que, alternativamente,
presionaran el dedo del otro empleando la misma cantidad de fuerza
que había sido aplicada sobre sus propios dedos. En estos casos se
vio que la cantidad de fuerza aplicada escalaba rápidamente.
Los investigadores supusieron que, cuando el cerebro planea un
movimiento del cuerpo, puede reducir la sensación de ese movimiento
de forma que el cerebro pueda estar afinado ante las sensaciones que
proceden del exterior.
En un segundo experimento, los participantes aplicaron la fuerza
por medio de un palo más que por contacto directo. En este caso, las
fuerzas generadas y las recibidas se equilibraban con mayor
precisión.
Los autores del trabajo indican que estos resultados muestran que,
para conseguir el mismo sentimiento de fuerza, necesitamos ejercer
más fuerza. De este modo, cuando aplicamos la fuerza mediante nuestro
contacto directo, presionando con el dedo, tenemos la impresión de
que esta fuerza es menor que cuando empleamos un objeto.
Se sabe, pues, que un sistema cerebral reduce el énfasis en el
efecto de nuestras propias acciones, si bien esto es algo que no se
había medido nunca hasta la realización del presente estudio.
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11-Jul-2003 10:08:01
(EUROPA PRESS)
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