MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -
Los investigadores Francisco J. Ayala, del Departamento de
Ecología y Biología de la Universidad de California en Irvine
(EE.UU.); Rosa Tarrío, perteneciente a la Misión Biológica de Galicia
(CSIC), y Francisco Rodríguez Trelles, de la Unidad de Medicina
Molecular del Hospital Clínico de la Universidad de Santiago de
Compostela, han esclarecido el origen de los intrones: los fragmentos
de ADN que no son capaces de expresarse bajo la forma de una
proteína.
Sus conclusiones se publican ahora en la última edición de la
revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). "El
esclarecimiento del origen de los intrones representa una de las
grandes preguntas de la biología molecular", dijo a Europa Press el
profesor Francisco J. Ayala.
"Básicamente existen dos teorías, conocidas como teorías del
origen "temprano" (en inglés IE) y "tardío" (IL) de los intrones
--agregó el investigador--. La teoría IE postula que los primeros
genes eran mucho más cortos que los actuales y se encontraban
separados por espaciadores. Según esta teoría los genes actuales
derivaron por recombinación de aquellos minigenes, y los intrones
serían descendientes de los espaciadores. La teoría IL afirma que los
intrones se originaron mucho más tarde en la evolución, y por lo
tanto no jugaron un papel relevante en el origen de los genes
actuales. Los resultados de nuestro estudio proporcionan un apoyo
decisivo a la teoría IL".
El genoma es una secuencia de componentes de cuatro clases que
pueden ser consideradas como las letras del lenguaje genético. Por
ejemplo, el Proyecto Genoma Humano acaba de determinar que la
secuencia del genoma humano típico se compone de unos 3.000 millones
de letras. Los genes son tramos de genoma que contienen información a
partir de la cual se fabrican proteínas. Esta información recibe el
nombre de información codificadora.
Los intrones son segmentos de secuencia no codificadora que se
encuentran intercalados a lo largo de la secuencia codificadora de
los genes. Como los intrones no codifican proteína, durante mucho
tiempo fueron incluidos en la categoría de ADN chatarra. No obstante,
hoy en día se sabe que los intrones constituyen componentes
fundamentales de los genes que pueden contener señales indispensables
para la correcta fabricación de las proteínas.
Según Ayala, "lo novedoso de nuestra aproximación experimental es
que nos hemos concentrado en el estudio de un único intrón en un
grupo muy diverso de organismos que incluye animales, hongos y
plantas. Desde hace tiempo se sabe que los animales y los hongos se
encuentran más emparentados entre sí que con las plantas. Pues bien,
hemos encontrado que el intrón investigado se encuentra en todas las
plantas estudiadas, pero no está en los hongos, y en los animales
sólo aparece en un grupo muy reciente de insectos".
Estos hacen deducir a los investigadores que los intrones
aparecieron relativamente tarde en la evolución, y que por lo tanto
no han jugado un papel significativo en el origen de los genes, y en
segundo lugar-- que los intrones se pueden insertar exactamente en el
mismo lugar de un gen independientemente en distintos linajes.
"Esta segunda conclusión --resume Ayala-- es también sumamente
importante, pues indica que los intrones no se distribuyen al azar
dentro de los genes, sino que parecen ocupar posiciones definidas
cuyas características estructurales y funcionales habría que
investigar; además aporta una explicación sencilla a aquellas
diferencias entre intrones que por su magnitud son difíciles de
entender si se asume que éstos descienden de un ancestro común".