Demuestran cómo es posible crear cristales de tiempo bidimensionales utilizando un ordenador cuántico - IBM
MADRID 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
La iniciativa Basque Quantum (BasQ) e IBM Quantum han publicado una nueva investigación en la revista científica 'Nature Communications', que demuestra cómo es posible crear cristales de tiempo discretos bidimensionales utilizando un ordenador cuántico.
Se trata de un ordenador IBM Quantum Heron, que actualmente impulsa el IBM Quantum System Two -el primero de su clase en Europa- instalado en el IBM-Euskadi Quantum Computational Center, en San Sebastián, según ha informado la compañía.
La capacidad de los ordenadores cuánticos para modelar sistemas complejos y altamente sensibles, como los cristales de tiempo, los posiciona como herramientas prometedoras para explorar las fronteras de la física cuántica.
El estudio está firmado por investigadores de Basque Quantum y de IBM y se ha publicado en 'Nature Communications', revista científica revisada por pares.
Los cristales de tiempo son un ejemplo poco común de fases de la materia que no alcanzan el equilibrio, a diferencia de la mayoría de los materiales del universo conocido, que con el tiempo tienden a estabilizarse.
En estos sistemas, el movimiento interno permanece sincronizado y se repite de forma persistente, lo que los convierte en un objeto de gran interés para la investigación en física cuántica.
Hasta ahora, los cristales de tiempo se habían estudiado principalmente en una sola dimensión, es decir, como una cadena lineal de átomos conectados entre sí.
Este enfoque, aunque útil, presenta importantes limitaciones, ya que estos sistemas son simples y muy frágiles: una alteración en un solo punto de la cadena puede romper todo el cristal.
La investigación realizada por Basque Quantum e IBM supera estas limitaciones al demostrar algunos de los cristales de tiempo discretos bidimensionales más grandes y complejos creados hasta la fecha.
En estos sistemas, las interacciones no se distribuyen a lo largo de una línea, sino sobre una estructura similar a una superficie, lo que permite estudiar comportamientos mucho más ricos y estables.
Este avance abre la puerta a la exploración de fases de la materia fuera del equilibrio más complejas y permite a los investigadores analizar fenómenos físicos que resultan muy difíciles de reproducir utilizando únicamente ordenadores clásicos.