MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
El tenista español Carlos Alcaraz se metió este viernes en la final del Abierto de Australia, primer 'Grand Slam' de la temporada y que se disputa sobre superficie dura, tras vencer de forma épica al alemán Alexander Zverev en cinco sets (6-4, 7-6, 6-7, 6-7, 7-5) y casi cinco horas y media de batalla de un partido marcado por los calambres sufridos en el ecuador del tercer parcial por el murciano, que se aferró a su talento para sobrevivir y remontar en el quinto para seguir soñando con completar la colección de 'grandes'.
Alcaraz disputará el próximo domingo su primera final en Melbourne y lo hará después de una victoria épica ante un Zverev que lo tuvo en su mano y lo dejó escapar tras otra muestra del carácter irreductible del número uno del mundo, que se sobrepuso a unos calambres que apenas le permitieron moverse durante cerca de una hora de encuentro, en los que su rival aprovechó para igualar un marcador desfavorable de dos sets abajo.
El de Hamburgo llegó a tener servicio con 5-4 para hacerse con el billete, pero el de El Palmar, como ya hiciese el año pasado ante el italiano Jannik Sinner en la final de Roland Garros, fue capaz de agarrarse a la pista para darle la vuelta al marcador y jugar su octava final de 'Grand Slam'.
Y esta no será una cualquiera ya que Alcaraz tendrá una cita con la historia el domingo en la Rod Laver Arena donde a sus 22 años, 8 meses y 26 días, buscará convertirse en el tenista más joven de la historia en ganar los cuatro 'grandes' con un séptimo con el que igualaría a leyendas como el estadounidense John McEnroe o el sueco Mats Wilander. Sinner o el serbio Novak Djokovic serán su rival.
Una final en la que ahora debe centrarse en recuperar su mejor físico tras protagonizar el tercer partido más largo de la historia del torneo donde su servicio volvió a resultar clave y donde acabó con un total de 78 ganadores, 22 más que Zverev. 200 puntos ganó el murciano por 194 del alemán, prueba de la máxima igualdad que hubo bajo el calor de la Rod Laver Arena.
El partido arrancó con los saques imponiéndose hasta el tramo decisivo del primer set. Con 3-3, Alcaraz amenazó por fin con una primera bola de rotura, salvada con un gran primero del germano, y repitió en el siguiente servicio del de Hamburgo. Ayudado por dos dobles faltas del alemán, el de El Palmar conseguiría el ansiado 'break' para luego finiquitar la manga implacable con su servicio, con el que sólo perdió cinco puntos.
La inercia del encuentro parecía ir más hacia lo que quería el murciano y los puntos cada vez se desarrollaban con peloteos más largos. Además, los primeros trucos de magia de Alcaraz aparecerían para el deleite de una Rod Laver Arena abarrotada. Sin embargo, tras no aprovechar una bola de rotura en el primer servicio de Zverev, no pudo sujetar por primera vez el suyo y el de Hamburgo tuvo el set en su mano (5-2).
La fuerza mental de Alcaraz apareció por primera vez para quebrar el saque de 'Sascha' y recuperar el terreno perdido en un parcial que se terminó de decantar a su favor en el 'tie-break' y tras haber desperdiciado previamente un 15-40 con 5-5. Fue una 'muerte súbita' en la que los servicios parecían inquebrantables hasta que con 6-5 y bola de set al resto, el murciano asestaría el golpe definitivo al parcial para colocarse a un solo set de su primera final en el Abierto de Australia.
LA BATALLA PASA DE MENTAL A FÍSICA
Las sensaciones eran mucho mejores las de Alcaraz en una batalla mental que tornaría a física. Con 4-4 y saque, el murciano empezó a sufrir calambres en las piernas e incluso llegó a vomitar en la pista, un susto y segunda prueba de fortaleza mental que supo superar para alcanzar otro 'tie-break', con Zverev enfadado, con razón, con la juez de silla porque el español recibió tratamiento por sus calambres, algo que no está permitido.
Aún así, el tenista alemán, tras levantar un amenazante 0/30 con 6-5, no dejó pasar su teórica ventaja para llevarse la 'muerte súbita' (7/3) y llevar el duelo a una cuarta manga con el español al límite y unas sensaciones que recordaban a la semifinales de Roland Garros ante el serbio Novak Djokovic en 2023.
El murciano activó el modo supervivencia, apoyado en su servicio, a la espera de que su físico le fuese dando una tregua. Zverev no aprovechó un óptimo 15-40 con 3-2 y no volvió a encontrar resquicios lo que le hizo jugarse sus opciones en un tercer 'tie-break' donde de nuevo fue mejor (7/4).
Para la batalla final, la mejor noticia para Alcaraz era que su condición era algo mejor, algo necesario más que nunca tras perder su segundo servicio del partido y verse abajo en el quinto y definitivo set y con su rival jugando muy sólido y a gran nivel. El número uno del mundo pudo recuperar el 'break', pero no sacó partido a sus bolas de rotura y se vio contra las cuerdas con Zverev sacando para ganar el partido con 5-4. Al alemán le aparecieron 'fantasmas' del pasado, no sujetó su poderoso saque y terminó cayendo con un nuevo 'break' tras un innecesario error con su 'drive' y una volea ante un 'passing' en carrera del español que se estrelló en la red.