Detectan aterosclerosis en momias de hasta 3.500 años de antigüedad

Actualizado 18/11/2009 11:57:50 CET
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MADRID, 18 Nov. (EUROPA PRESS) -

Investigadores Instituto Cardiaco Mid America en Kansas City han detectado el endurecimiento de las arterias en momias de 3.500 años de antigüedad. El estudio, que se ha hecho público durante la reunión anual de la Sociedad Americana del Corazón que se celebra en Orlando (Estados Unidos), sugiere que los especialistas deben buscar más allá de los factores de riesgo del estilo de vida moderno para conocer por completo la enfermedad cardiaca.

Aunque la enfermedad cardiovascular aterosclerótica suele atribuirse a factores de riesgo modernos, este estudio descubrió evidencias de la enfermedad que causa ataques cardiacos e ictus en antiguas momias egipcias.

El estudio fue realizado por un equipo multidisciplinar de expertos en imágenes, egiptólogos y conservacionistas que buscaban evidencias lo más directas posibles. Para ello emplearon imágenes de tomografía computerizada de rayos X de seis secciones y examinaron de forma sistemática 20 momias del Museo de Antigüedades de El Cairo, en Egipto, para ver si se detectaba tejido cardiaco y de vasos sanguíneos y descubrir su estado.

Las momias estaban datadas entre el 1981 antes de Cristo y el 364 de la era moderna y se sabía con seguridad que la mayoría de estas personas tenían un alto estatus social. Los investigadores descubrieron evidencias de vasos sanguíneos o tejido cardiaco en 13 de las momias y en cuatro se podía observar el corazón intacto.

La aterosclerosis, definida como acumulación de grasa, colesterol, calcio y otras sustancias en las paredes internas de los vasos sanguíneos, se determinó en tres de las momias y su probabilidad en otras tres adicionales. La calcificación era más común en las momias que se pensaba tenían 45 años o más en el momento de su muerte. Los investigadores no descubrieron diferencias en la calcificación entre hombres y mujeres. La momia más antigua diagnosticada con aterosclerosis murió aproximadamente entre el 1530 y el 1570 antes de Cristo.

Los investigadores concluyen que la aterosclerosis no es sólo una enfermedad del ser humano moderno sino que estuvo presente, y no de forma excepcional, en los humanos durante los últimos 3.000 años.