SAN LORENZO DE EL ESCORIAL 6 Jul. (EUROPA PRESS) -
El director de la Fundación Genoma España, José Luis Jorcano, afirmó hoy que "en 2010 se podría tener la secuenciación en tiempo real del genoma humano a un coste asumible", de modo que un recién nacido podrá llevar consigo la secuencia de su genoma.
Para Jorcano, pronto pasaremos de la época digital, basada en el código binario de unos y ceros, "a la época del lenguaje de cuatro letras, los cuatro nucleótidos del ADN", representados por las letras G, A, T y C. Jordano señaló que en el ADN humano hay tres mil millones de estas letras, que pueden ser expresadas linealmente, lo que facilita su plasmación.
Según sus explicaciones, en ellas se contiene la información que da lugar a la célula y su funcionamiento, para trascenderla hasta formar un organismo completo. Sin embargo, las funciones que llevan a cabo las células son desempeñadas por las proteínas, cuya formación también está determinada en el ADN. Si la secuencia de las letras está alterada, las proteínas no cumplen sus funciones adecuadamente, y pueden dar lugar, por ejemplo, a un proceso tumoral.
De esta manera, la información sobre las proteínas, contenida en el ADN, son el verdadero blanco de los medicamentos porque llevan a cabo las reacciones bioquímicas y las estructuras de los órganos. La complejidad de su funcionamiento es que están compuestas por 24 letras que dan lugar a estructuras tridimensionales, a diferencia del ADN, y que "rara vez actúan solas".
Según sus cálculos, el número de proteínas podría ascender a una cifra entre las 500.000 y el millón, "un mundo mucho más complejo, pero que no nos queda más remedio que entenderlo ya que son la clave de generación de medicamentos".
Jorcano explicó que en siete años "hemos dado un paso de gigante" en las investigaciones sobre el genoma humano, pero que, por el momento, apenas "tenemos un mapa sin contenido", ya que "podemos saber cuántos genes tenemos y dónde están exactamente, pero que falta por entender para qué valen estos genes, qué funciones cumplen y qué papel juegan en las enfermedades y cómo utilizarlos".
Así, en un futuro se podría estudiar la predisposición de cada individuo a determinadas enfermedades y la elaboración de medicamentos más eficaces, que actuarán en el origen del problema, es decir, los genes cuya estructura está alterada, lo que al mismo tiempo reduciría los efectos secundarios de las medicinas.
Jorcano predijo que el éxito de estos estudios permitirá saber "contra qué tenemos que luchar, y generar medicamentos que bloqueen el comportamiento erróneo de determinadas proteínas".
A partir del análisis de poblaciones y comparando los mapas de los sujetos sanos con los enfermos, se puede determinar los genes implicados en el desarrollo de determinadas afecciones, especialmente beneficioso para estudiar aquellas en las que se hallan implicados más de un gen: las mayoritarias y más extendidas, como las cardiovasculares, neurodegenerativas o el cáncer.
TRATAMIENTOS A LA CARTA
En un futuro, la medicina colectiva tradicional dará paso a una medicina individualizada, caracterizada por tratamientos diseñados a la medida del perfil genético de cada paciente, que permitirán diagnosticar con mayor precisión y más precozmente un mayor número de enfermedades.
Otro de los avances más importantes es la elaboración de los chips de ADN, que permiten medir cómo son de activos los génes que actúan en un determinado tejido, por ejemplo en el hígado, o si se activan o reprimen en respuesta a una enfermedad o a un tratamiento. Conociendo todos los genes que están relacionados con una enfermedad o un órgano en un gran número de pacientes, se puede determinar la "huella genética" de la enfermedad, aunque se desconozca cómo intervienen por el momento.
El director del Proyecto Genoma explicó que el mapa genético humano está compuesto aproximadamente por 30.000 genes, aunque los datos son en parte predicciones, lo que calificó de "sorprendentemente bajo", ya que la cifra esperada rondaba los 100.000. Esto, en su opinión, constituye "una cura de humildad", no sólo por su bajo número, sino por la enorme similitud de nuestro mapa con el de animales "que nos parecían muy alejados como los ratones".
Respecto a la polémica de las células madre, manifestó que "los descubrimientos científicos tienen usos impensables que hay que controlar, lo que nos debe obligar a preguntarnos estas cuestiones.
Quien tiene la respuesta es la sociedad, de modo que la tarea de los científicos es transmitir la información adecuada a la realidad".