El dolor crónico produce una pérdida de materia gris de 1,3 centímetros cúbicos al año

Europa Press Ciencia
Actualizado: martes, 23 noviembre 2004 17:30

MADRID, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -

El dolor crónico produce una pérdida de 1,3 centímetros cúbicos de materia gris (la parte del cerebro que procesa la información y la memoria), según un estudio de la Universidad del Noroeste (Estados Unidos) que se publica en el 'The Journal of Neuroscience'.

Para los investigadores, la pérdida de densidad cerebral se relaciona con el dolor prolongado. En términos de pérdida de materia cerebral, el estudio muestra que en sujetos con dolor de espalda crónico que padecen esta dolencia desde hace más de un año la pérdida es de un 11 por ciento. Este porcentaje equivale, según los expertos, con la cantidad que el ser humano pierde en el proceso habitual de envejecimiento en un periodo de entre 10 y 20 años.

El estudio muestra que 1,3 centímetros cúbicos de materia gris (la parte del cerebro que procesa la información y la memoria) se pierden por cada año de dolor crónico.

Este análisis es el primero en examinar los cambios en el cerebro en condiciones de dolor crónico. Aunque el dolor crónico disminuye considerablemente la calidad de vida y aumenta la ansiedad y la depresión los expertos afirman que el cerebro vuelve a su estado normal después de que el dolor desaparezca.

Los científicos utilizaron imágenes del cerebro obtenidas con resonancia magnética estructural y otras dos técnicas automatizadas de análisis con las que se contrastaron las imágenes cerebrales de 26 participantes con dolor crónico de espalda con aquellas otras tomadas de sujetos normales.

Todos los participantes con dolor de espalda crónico habían padecido el dolor durante más de un año. Lo habitual, según los expertos, es que en estos pacientes el dolor se localice primero en la región lumbosacra, incluyendo los glúteos y los muslos, y luego se puede extender en algunos casos a las piernas.

La teoría de los expertos para explicar la pérdida de masa gris se encuentra en el deterioro de los circuitos cerebrales involucrados en la percepción del dolor, ya que están sobreexcitados ante un continuo estado de percepción persistente. En estos casos la percepción de dolor está asociada con emociones negativas y estrés que aumentan también la excitabilidad de los circuitos neuronales.

Según los científicos, en la medida en que la atrofia de los elementos de este circuito progresa, la condición de dolor se vuelve más irreversible y posee una capacidad menor para responder a las terapias que se aplican para su tratamiento.

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