MADRID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -
Una enzima, descubierta por investigadores del Baylor College of
Medicine (EE.UU.), es crítica para la ruta metabólica que rige la
capacidad del organismo de quemar grasas, lo que podría abrir la
puerta para encontrar fórmulas contra la obesidad, la diabetes y
otras enfermedades relacionadas con el exceso de grasa.
En un estudio publicado en la última edición de la revista
'Science', el doctor Salih Wakil describe a unos ratones cuyos genes
fueron manipulados para acrecentar la enzima 'acetil-CoA carboxilasa
2' ('ACC2'), los cuales podían comer incluso un 40 por ciento más que
los ratones normales y pesar entre un 10 y un 15 por ciento menos.
'ACC1' y 'ACC2' están implicadas en la producción de 'malonil-CoA',
que resulta clave en la formación de ácidos grasos y en la combustión
de las grasas.
El equipo de Wakil, presidente del Departamento de Bioquímica y
Biología Molecular del Baylor College, observó que existen dos
reservas de 'malonil-CoA' en la célula. Aquella en la que la función
importante corresponde a 'ACC1' es crítica para la formación de la
larga cadena de carbono que compone los ácidos grasos. La otra
reserva, asociada con 'ACC2', regula la transferencia de ácidos
grasos a la mitocondria, que es como la central de energía de la
célula. Sin 'ACC2', la grasa se quema constantemente en la
mitocondria.
'ACC2' fue identificada en el laboratorio que dirige Wakil en 1989,
donde los investigadores secuenciaron su ADN y la ubicaron en el
cromosoma. Para determinar los diferentes efectos de 'ACC1' y 'ACC2',
los autores del estudio crearon dos formas de ratones transgénicos,
unos en los que se eliminaba 'ACC1' y otros en los que se eliminaba
'ACC2'. Los que carecían de 'ACC1' murieron como embriones, lo que
demuestra el valor de la grasa en el desarrollo. Sin embargo,
aquellos que carecían de 'ACC2' "parecen contentos, viven y se
alimentan bien", según los autores del estudio.
Estos últimos ratones comían más, pesaban menos y acumulaban menos
cantidad de grasa que los animales normales. Los hígados grasientos
de los ratones normales parecían pálidos cuando se comparaban con los
hígados rojos y casi sin grasa de los animales manipulados
genéticamente. En uno de los experimentos se administró insulina a
los ratones carentes de 'ACC2' y se vio que la oxidación de grasa
continuaba igual. La nueva enzima puede ser el destino de nuevos
medicamentos que ayuden a regular la combustión de grasas en
tratamientos contra la obesidad, la diabetes e incluso contra la
acumulación de grasa que da lugar a la aterosclerosis.
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(EUROPA PRESS)
03/30/14-15/01
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