MADRID, 18 Abr. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Pensilvania explican esta
semana en la revista Science la equilibrada reacción entre dos
derivados de la ciclooxigenasa, la prostaciclina (PG12) y la
tromboxana (TxA2), y su importancia potencial en las afecciones
cardiovasculares.
La ciclooxigenasa (COX) es una enzima importante en farmacología
al intervenir en la coagulación sanguínea y en procesos
inflamatorios. La relación entre las dos formas principales de esta
enzima y sus derivados, sin embargo, no se ha podido definir bien
hasta ahora.
Los autores del presente estudio explican que COX-1, la forma de
ciclooxigenasa que se encuentra en las plaquetas, fabrica TxA2, que
hace que los conductos sanguíneos se contraigan y las plaquetas se
vuelvan pegajosas, lo que es el primer paso en el ataque cardíaco o
infarto cerebral.
COX-2, por contraste, se expresa en los conductos sanguíneos y es
una fuente importante de prostaciclina (PG12), que dilata los
conductos sanguíneos y previene la activación de las plaquetas.
Los medicamentos que bloquean COX-1 pueden hacer a la sangre menos
densa, mientras que los que bloquean COX-2 disminuyen el dolor
asociado con la inflamación.
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18-Abr-2002 21:00:00
(EUROPA PRESS)
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