BARCELONA, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -
La exposición a disolventes orgánicos basados en hidrocarburos
puede provocar mutaciones en el gen k-ras, que facilita la aparición
de tumores cancerígenos y que se detecta en un 80 por ciento de los
afectados por cáncer de páncreas, según los resultados de un estudio
dirigido por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona
(UAB).
Estos disolventes se utilizan habitualmente en la industria
química, en la fabricación de zapatos y entre los mecánicos, para
desengrasar piezas de automoción. Los autores del estudio analizaron
la relación entre la exposición a disolventes orgánicos por motivos
laborales y las mutaciones en el gen k-ras en un total de 107
personas con cáncer de páncreas.
Entre un 19 y un 29 por ciento de los 83 pacientes que presentaban
una alteración en el gen k-ras habían tenido contacto con este tipo
de disolventes, mientras que este porcentaje se redujo entre un 4 y
un 25 por ciento en los 24 pacientes a quienes no se detectó dicha
mutación. El gen k-ras es el que se encuentra mutado con mayor
frecuencia en los distintos tipos de cáncer.
Las mutaciones en el gen k-ras se encuentran especialmente entre
los pacientes con cáncer de páncreas (en un 80 por ciento de ellos) y
en un 40 por ciento de los afectados por cáncer de pulmón y de colon,
según informó a Europa Press el coordinador del Grupo de
Epidemiología Clínica y Molecular del Cáncer del Instituto Municipal
de Asistencia Sanitaria (IMAS) de Barcelona, Miquel Porta.
El estudio sugiere que los disolventes favorecen las mutaciones en
el gen k-ras indirectamente, bien incentivando la actividad de los
enzimas que promueven la acción de los carcinógenos causantes de las
mutaciones o favoreciendo el crecimiento de las células que tienen el
gen mutado.
El descubrimiento de esta relación entre la exposición de
disolventes orgánicos y mutaciones cancerígenas "permite aportar más
elementos para detectar las posibles causas de la aparición del
cáncer de páncreas", uno de los más mortales, según indicó Porta. En
España, esta enfermedad causa unas 3.460 muertes al año, mientras que
en la Unión Europea fallecen unas 32.000 personas.