MADRID, 3 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo descubrimiento, dirigido por un equipo de investigadores
del Beth Israel Deaconess Medical Center de Estados Unidos, ofrece
una de las primeras explicaciones sobre por qué la angiogénesis -el
crecimiento de pequeños conductos sanguíneos- se encuentra inhibido
en el organismo.
El estudio, publicado en la última edición de la revista Science,
se centra en una proteína llamada tumstatina que podría ser clave en
el entendimiento de cómo frenar el excesivo crecimiento de conductos
sanguíneos que se produce en los tumores cancerígenos cuando el
proceso de angiogénesis se deteriora.
"En una persona sana, sabemos que la angiogénesis es un proceso de
parada y avance, parecida a la forma en la que circula un automóvil",
explican los autores del estudio. "No importa lo rápido y potente que
sea el coche, pero no resulta útil si ése tan solo acelera y no puede
parar".
El mismo principio se puede aplicar al crecimiento de nuevos
conductos sanguíneos: la ausencia de un freno eficaz, que resulta
extremadamente útil en circunstancias normales, se vuelve un serio
problema en los pacientes con cáncer.
Durante el proceso de angiogénesis, una sola capa de células
endoteliales que cubre el interior de los conductos sanguíneos, se
divide y se aparta de la membrana del conducto, formando otros tubos
que se convierten en nuevos capilares. En mujeres, este proceso se
produce cada mes durante el ciclo menstrual, a medida que la
cobertura del útero se reconstruye.
La angiogénesis es también importante tanto para hombres como para
mujeres para reparar tejido después de una lesión. En estos dos
casos, el proceso se mantiene mediante un equilibrio entre factores
proangiogenéticos y antiangiogenéticos.
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(EUROPA PRESS)
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