Los ex-cocainómanos recaen más tras largos periodos de abstinencia que inmediatamente después de dejar la droga

Europa Press Ciencia
Actualizado: lunes, 17 enero 2005 11:00

MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los adictos a la cocaína que deciden dejar de tomar esta sustancia son más propensos a recaer tras largos periodos de abstinencia en vez de inmediatamente después de dejar la droga, según un estudio del Instituto Nacional de Toxicomanía de Baltimore (Estados Unidos) que se publica hoy en la edición digital de 'Nature Neuroscience'.

Según los científicos, los deseos de tomar cocaína que siguen a un amplio periodo de abstinencia requieren la activación de una proteína llamada quinasa regulada por señales extracelulares (ERK) en una parte del cerebro que participa en la motivación y la emoción.

Los investigadores entrenaron ratas para que presionaran una palanca para conseguir una inyección intravenosa de cocaína. También emparejaron la inyección de cocaína con señales ambientales específicas, para que así las ratas aprendieran a asociar estas señales con la droga.

Entonces, los científicos retiraron a las ratas el acceso tanto a la droga como a las señales ambientales durante un mes. Como los humanos adictos, las ratas mostraron mayores signos de deseo cuando fueron expuestas a las señales ambientales asociadas a la droga después de 30 días de abstinencia que después de un sólo día.

Los científicos descubrieron que la activación de ERK en el núcleo central de la amígdala, una región cerebral conocida por su participación en la motivación y la emoción, era necesaria para que se produjera esta ansiedad frente a la posibilidad de tomar la droga.

Según los expertos, la activación de ERK en la amígdala fue superior 30 días después de la retirada de la droga que 1 día después de ello, y bloqueando la actividad de ERK se disminuyó el comportamiento de búsqueda de la sustancia. Según los científicos, la activación de ERK un día después de la retirada aumentó el comportamiento de búsqueda de cocaína en las ratas.

Estos resultados identifican, según los investigadores, un mecanismo bioquímico específico en la amígdala que da lugar a esta ansiedad latente, proporcionando nuevos datos sobre los mecanismos de las recaídas en el consumo de drogas.

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