GABORONE, 12 May. (EUROPA PRESS) -
Botswana, el país con mayor índice de contagios por VIH del mundo,
podría ver diezmada su población en los últimos años, frenando su
rápido desarrollo económico, si no surten efecto las estrategias de
prevención puestas en marcha por el Gobierno, uno de los más
comprometidos y abiertos en la lucha contra la enfermedad.
Según las estadísticas ofrecidas por ONUSIDA, la tasa de
infectados por el VIH en Botswana ronda el 35,8 por ciento de la
población. La ministra de Sanidad, Joy Phumaphi, ofrece cifras mucho
más optimistas, asegurando que sólo 300.000 de los 1.500.000
habitantes del país son portadores del virus --lo que supone un 20
por ciento--, y que las cifras de la ONU son confusas pues "están
basadas en análisis efectuados en su mayoría a mujeres embarazadas,
el sector de la población en el que más extendido está el virus".
Phumaphi explicó a Europa Press que su Gobierno está desarrollando
un extenso programa de gasto en medicamentos antirretrovirales "para
lograr que la población aumente su esperanza de vida en 15 o 20
años", y señaló que se estima que el gasto en medicamentos para los
próximos tres años superará los 190 millones de euros.
La ministra también destacó los esfuerzos destinados a dar a
conocer la enfermedad, en coordinación con diversas ONG, como un
programa de asesoramiento puerta a puerta con penetración en el 70
por ciento de la población, encaminado a dar a conocer la enfermedad,
o un programa para evitar la transmisión del virus de madres a hijos.
Con ayuda de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Botswana
se centra especialmente en los jóvenes, a los que trata de
sensibilizar desde diversos medios, como una popular teleserie
enfocada en el tema que se emite dos días a la semana y que disfruta
de un gran predicamento entre la población.
Asimismo, se están llevando a cabo diversas campañas en medios
impresos, así como seminarios y otro tipo de actividades en el mismo
sentido. Los jóvenes botsuanos de 15 años tendrán más del 50 por
ciento de posibilidades de morir a causa del sida si no se reducen
drásticamente las tasas de infección en los próximos años. La
pandemia ha reducido la esperanza de vida en el país de 69 a 44 años.
Además, un 95 por ciento de la población tiene acceso a un
programa por el que se realizan pruebas gratuitas y se asesora a los
portadores. También se están importando médicos procedentes de países
limítrofes que no pueden pagarles.
Asimismo, trabajan en el país doctores procedentes de China, Cuba,
Europa y, en los últimos tiempos, Estados Unidos. Según los datos de
la ONU, un niño de cada cinco estará huérfano en 2010, y tendrá más
difícil acceder a la educación, dado que en los últimos años también
se ha producido un gran aumento de las muertes relacionadas con el
sida entre el profesorado.
Estas cifras tendrán una importante repercusión en la economía del
país. Un estudio elaborado por el Gobierno en 2001 predice que, entre
1997 y 2021, el PIB se reducirá en un 1,5 por ciento, por lo que en
2021 la economía será entre un 24 y un 38 por ciento menor de lo que
hubiera sido sin el impacto del sida entre la población activa.
Y aunque el país es mucho más tolerante y abierto en el trato a
los enfermos, y la enfermedad está más reconocida socialmente, la
enfermedad está provocando situaciones muy conflictivas. Un ejemplo
de esto puede ser el gran número de accidentes de tráfico registrados
en el país en los últimos años, que esconderían suicidios encubiertos
con el objetivo de evitar el pago de las cuotas del vehículo. Esto ha
provocado que los bancos del país incluyan una prueba del sida
obligatoria a la hora de conceder préstamos.
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12-May-2002 08:15:00
(EUROPA PRESS)
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