Actualizado 28/08/2012 20:46 CET

El Gran Telescopio de Canarias pone a prueba la teoría de la relatividad

Representación artística de un sistema binario de dos enanas blancas
IAC

MADRID, 28 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un equipo internacional de científicos, en el que han participado astrónomos del Gran Telescopio de Canarias (GTC), ha puesto a prueba la teoría de la relatividad tras observar las enanas blancas del sistema binario J0651 y comprobar que orbitan cada vez más rápido, tal y como predijo Einstein.

La confirmación de las predicciones teóricas ha sido posible gracias a las más de 200 horas de observaciones realizadas con varios telescopios de Estados Unidos y el GTC, que han constatado la reducción progresiva de la órbita de estas dos estrellas, según ha informado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en un comunicado.

"Estamos ante uno de esos casos en los que tenemos la oportunidad de utilizar telescopios para poner a prueba nuestra comprensión de los aspectos más fundamentales de la física", ha subrayado el astrónomo del GTC y coautor de la investigación, Antonio Cabrera Laverse.

Las dos enanas blancas, remanentes de estrellas como el Sol que ya han agotado su combustible nuclear, completan en la actualidad una órbita cada 13 minutos, con grandes aceleraciones y velocidades que superan los 600 kilómetros por segundo, según acaba de publicar el grupo de investigación en la revista 'Astrophysical Journal Letters'.

La teoría de la relatividad predice que la órbita de este sistema binario se reduce en unos 0,25 milisegundos cada año. La confirmación de que las estrellas están acercándose cada vez más viene dada por la comparación de las medidas tomadas ahora y las tomadas en 2011, cuando los científicos descubrieron este sistema.

Según Einstein, el acercamiento progresivo de las enanas y el hecho de que orbiten cada vez más rápido se produciría porque sus aceleraciones en movimiento orbital causan unas ondas del tejido espacio-tiempo que restan energía al sistema binario, denominadas ondas gravitacionales. No obstante, el equipo encargado de la investigación todavía no las ha observado directamente.

De hecho, el comunicado señala que hacerlo es "extremadamente difícil". Medir el efecto de las ondas gravitacionales producidas por J0651 desde el sistema solar requeriría varios satélites situados a millones de kilómetros y comunicados por láseres. A pesar de que los físicos levan años planeando un sistema de este tipo, no hay ninguna misión espacial definida.

Por ello, las observaciones realizadas ofrecen "una vía más fácil, si bien indirecta, de detectar los efectos de las ondas gravitacionales", según ha indicado el investigador del IAC e integrante del equipo de investigadores, Carlos Allende Prieto.