MADRID, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -
El Gran Telescopio de Canarias (GTC) se convertirá en el mayor del
mundo cuando vea la luz en 2003, después de que se hayan invertido
15.000 millones de pesetas en su diseño, fabricación y montaje. El
proyecto se ubicará en la isla de La Palma y se construye en un 63
por ciento en España, con la participación de México y la Universidad
de Florida (EE.UU.).
El GTC medirá 41 metros de altura y contará con un espejo primario
formado por 36 segmentos hexagonales, que en conjunto equivalen a un
círculo de 10,4 metros de diámetros. Con este espejo primario se
podrán ver los objetos más distantes y débiles del universo,
incluyendo galaxias lejanas recién nacidas, la búsqueda de enanas
marrones y materia oscura y sistemas planetarios en estrellas que nos
rodean.
El telescopio será el primero que incorpore una 'óptima adaptativa',
lo que permitirá que se compensen las pequeñas turbulencias de la
atmósfera y conseguir así una mayor resolución en las imágenes. La
cúpula de este telescopio que se fabrica en Vitoria y que se montará
en noviembre de este año, tiene 34 metros de diámetro y una altura
máxima de 26 metros, lo que equivale a un edificio de siete alturas.
Entre las empresas que participan en la construcción del GTC
destacan compañías alemanas, italianas, suecas, suizas, francesas,
belgas, inglesas y americanas, pero en su mayor parte son españolas.
Este gran telescopio se ubicará en la isla canaria de La Palma en las
instalaciones del Observatorio de Roque de los Muchachos del
Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).
El director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico
Industrial, Vicente Gómez, señaló que el proyecto es "el paradigma de
la cooperación entre los centros públicos de investigación, las
universidades y las empresas" y añadió que con el GTC la industria
espñola ha obtenido 7.000 millones de pesetas en contratos. Por su
parte, el director del IAC, Francisco Sánchez, indicó que la
astronomía en el espacio y en la Tierra se complementan, ya que la
que se desarrolla en el espacio es muy cara y requiere más tiempo,
por lo que se limita el número de actividades, mientras que desde
tierra se pueden observar hechos que nos facilitarán el conocimiento
del universo y de quiénes somos.