MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -
La herencia genética podría explicar la tendencia a la soledad de algunas personas, según un estudio de la Universidad de Chicago (Estados Unidos), la Universidad de Amsterdam (Holanda) y la Universidad Libre de esta misma ciudad que se publica en la revista 'Behavior Genetics'.
Los investigadores descubrieron que cerca de un 50 por ciento de los gemelos idénticos y un 25 por ciento de los mellizos compartían características similares de soledad. La investigación con gemelos es un método muy utilizado para estudiar el impacto de la herencia ya que los gemelos se crían conjuntamente y comparten muchas de las influencias ambientales así como genes similares, siendo más fácil determinar el papel de la genética en el desarrollo.
Los psicólogos previamente pensaban que las personas solitarias lo eran principalmente debido a su timidez, escasas habilidades sociales, o la incapacidad para establecer vínculos fuertes con otras personas.
El estudio se basó en datos de 8.387 gemelos de Holanda que fueron evaluados de forma regular desde 1991. El estudio de los investigadores estadounidenses y holandeses es el primero que se realiza en adultos y muestra que la herencia persiste en jugar un papel en la tendencia a la soledad de las personas a medida que envejecen.
Como parte del estudio, los gemelos recibieron instrucciones para evaluar hasta qué punto se les podía aplicar afirmaciones del tipo "no gusto a los demás", "pierdo a los amigos muy de prisa", "me siento solo" y "nadie me quiere".
Según los científicos, se registró una amplia variedad de respuestas a estas descripciones, con el 35 por ciento de los hombres y un 50 por ciento de las mujeres informando de sentimientos entre moderados y extremos de soledad.
Los investigadores señalan que la tendencia a la soledad pudo haberse desarrollado en los inicios de la evolución humana como una respuesta de las reuniones de cazadores que afrontaban condiciones de desnutrición que podrían haber decidido no compartir sus alimentos con sus familias.
Los investigadores teorizan que al sobrevivir a la ausencia de comida, aquellos antepasados podrían reproducirse durante los períodos de abundancia. En el desarrollo de la tendencia a la soledad como una adaptación para la supervivencia, los primeros humanos podrían también haber desarrollado disposiciones hacia la ansiedad, la hostilidad, la negatividad y el aislamiento social.