El Hospital Doctor Peset de Valencia detecta una tasa de malformaciones congénitas en bebés del 1,6 por ciento

Europa Press Ciencia
Actualizado: domingo, 4 mayo 2003 12:00

VALENCIA, 4 May. (EUROPA PRESS) -

El Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Doctor Peset

de Valencia ha recopilado desde 1982 datos que permiten situar la

tasa de malformaciones congénitas detectada en este centro entre el

1,2 y el 1,6 por ciento, según el año de estudio, informaron fuentes

de la Generalitat. No obstante, la tasa media de malformaciones

observada entre 1982 y 2002 se sitúa en torno al 1,6 por ciento.

Este centro sanitario participa desde hace diez años en el Estudio

Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas (ECEMC), un

proyecto en el que colaboran investigadores de casi 90 centros

españoles, para tratar de averiguar cuáles son las causas de estas

alteraciones congénitas en bebés y, de este modo, poder prevenirlas

al máximo.

Para ello se controla el total de recién nacidos vivos en el

hospital y se hace un estudio exhaustivo de aquellos que presentan

malformaciones, tanto del bebé (durante los tres primeros días de

vida) como de la madre, la familia y las circunstancias que han

rodeado el embarazo.

Desde 1982 a marzo de 2002 se han controlado un total de 21.173

recién nacidos vivos, de los cuales 339 presentaban algún tipo de

malformación. También han entrado en el estudio 155 recién nacidos

muertos de más de 24 semanas de gestación (peso superior a los 500

gramos) entre los cuáles había 11 fetos con malformaciones. Así pues,

la tasa media de malformaciones observada en estos años de

investigaciones se sitúa en torno al 1,6 por ciento, señalaron.

Entre las alteraciones congénitas más frecuentes se encuentran las

cardiovasculares, las músculo-esqueléticas (sobre todo de miembros

inferiores y superiores) y las renales (que son fácilmente

reconocibles antes del parto gracias a los avances de la ecografía

prenatal).

Pero también se han contabilizado otras malformaciones como las

englobadas dentro de los defectos del tubo neural (anencefalia o

espina bífida, por ejemplo), el Síndrome de Down, las de la línea

media corporal (como el labio leporino o el paladar hundido) o las

craneofaciales.

A lo largo de estos diez años de investigación se han observado

una serie de cambios. Así, "los casos de Síndrome de Down han bajado,

al igual que la espina bífida y la anencefalia, esta última

alteración sobre todo porque el diagnóstico prenatal permite

detectarla rápidamente y para las futuras madres no supone un dilema

moral interrumpir voluntariamente el embarazo si saben que el bebé no

vivirá más de unas horas debido a esta grave malformación", explica

la doctora Amparo Sanchis, coordinadora del ECEMC en la Comunidad

Valenciana y pediatra del Hospital Universitario Doctor Peset.

PREVENCIÓN Y FACTORES DE RIESGO

Una parte de estas malformaciones congénitas podría evitarse

mediante prevención primaria, es decir, evitando los factores de

riesgo y tomando algunas sencillas medidas. Así pues, se sabe que los

defectos del tubo neural pueden prevenirse en un 70 por ciento

gracias al consumo materno de ácido fólico en pequeñas dosis desde al

menos un mes antes del embarazo.

"El tubo neural del feto se cierra a los 25 días de gestación y

por eso hay que empezar a tomar ácido fólico antes de quedarse

embarazada, porque un cierre imperfecto del tubo neural puede

producir una anencefalia o espina bífida", señala la doctora Sanchis.

El ácido fólico, que también ha demostrado prevenir

malformaciones de la línea media corporal (labio leporino o paladar

hundido), puede encontrarse principalmente en las hortalizas de hojas

verdes, verduras sin cocer, granos y legumbres, frutas y jugos de

cítricos, salvado de trigo y otros granos integrales, marisco e

hígado, entre otros alimentos.

Entre los factores de riesgo que cabe evitar está la utilización

de tóxicos en el ambiente de trabajo, las infecciones intrauterinas y

el consumo de alcohol y tabaco. "El alcohol debe estar absolutamente

prohibido porque no sabemos cuál es la dosis necesaria para producir

una malformación", puntualiza la doctora Sanchis. Para calibrar el

efecto del consumo de drogas y alcohol durante el embarazo, el

Servicio de Pediatría colabora estrechamente con la Unidad de

Investigación Oftalmológica del Hospital Doctor Peset, que desde 1986

investiga los efectos de estas sustancias sobre el sistema visual de

los niños.

También hay que tener precaución cuando la madre tiene alguna

enfermedad como diabetes o epilepsia, que debe controlarse muy bien

durante el embarazo para que afecte al feto lo menos posible. Lo

mismo pasa con infecciones como la toxoplasmosis o la citomegalia que

normalmente se han pasado durante la infancia pero que, en caso de no

ser así y aparecer durante el embarazo, pueden tener consecuencias

sobre el embrión, señalaron las mismas fuentes.

La vacuna contra la rubéola en la pubertad también ha contribuido

a reducir considerablemente los defectos congénitos en niños, sobre

todo las anomalías en los ojos. Según la doctora Sanchis, "hay muchos

factores de riesgo que podrían evitarse, pero aún hoy hay una falta

de información que no sólo afecta a las madres sino también a los

propios profesionales de la medicina. Con el ECEMC pretendemos cubrir

esta falta de información y al mismo tiempo tener controlados al

máximo los casos de malformaciones que aparecen para saber a qué

vamos a tener que enfrentarnos en un futuro y poner todos los

recursos necesarios al alcance de estos niños".

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04-May-2003 10:00:01

(EUROPA PRESS)

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