MADRID, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un grupo de investigadores de la Universidad de California
(Estados Unidos) ha desarrollado una nueva teoría evolutiva según la
cual los individuos de especies que siguen realizando labores de
cuidado de su descendencia una vez rebasados los años fértiles (único
determinante de la duración de vida según la teoría clásica) tienen
una vida más prolongada que en especies donde esto no ocurre.
Esta teoría, publicada en la última edición de la revista
"Proceedings of the National Academy of Sciences", puede ayudar a
explicar por qué algunas especies, incluidos los seres humanos, viven
bien una vez que han transcurrido sus años fértiles.
Según la teoría clásica del envejecimiento, la fecundidad es el
único determinante de la duración de la vida de una especie. Una vez
que una persona ha terminado su vida reproductiva, los factores
selectivos no actúan para extender la duración de la vida porque el
individuo ya no puede administrar estos genes.
Los autores del estudio proponen una teoría alternativa. Según
ellos, en ciertas especies, las personas en edad post-reproductiva
continúan realizando sustanciales contribuciones a su descendencia,
bien a través de los cuidados parentales directos o a través del
cuidado como abuelos. Por ejemplo, los delfines y ballenas que han
terminado su edad fecunda, cuidan e incluso alimentan a sus retoños.
Los investigadores proponen así un modelo alternativo de
envejecimiento que tiene en cuenta estas transferencias
intergeneracionales y las equilibra, en contraste con la etapa de
fecundidad. Si una especie no realiza una cierta inversión
post-nacimiento en los retoños, entonces no se transfiere nada y la
duración de la vida depende enteramente de la fertilidad, como indica
la teoría clásica del envejecimiento.
En el otro extremo, si una especie posee relativamente pocos
bebés, pero invierte mucho en su cuidado, la duración de la vida
depende en gran medida del efecto de la transferencia. Estas especies
pueden, incluso, vivir más allá de sus años reproductivos.
Los investigadores demuestran que la mortalidad para los seres
humanos cazadores y recolectores coincide bien con esta nueva teoría,
más que con la teoría clásica.