MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Münster (Alemania) estudian la
variabilidad de la ubicación del lenguaje en el cerebro, ya que si
bien típicamente se sitúa en el hemisferio izquierdo, esto no se
cumple en ocasiones. Sus conclusiones se publican ahora en la última
edición de la revista Nature Neuroscience.
El lenguaje se considera clásicamente una función del lado
izquierdo del cerebro, si bien realmente se produce una constante de
lateralización de personas que registran el habla en el hemisferio
izquierdo de su cerebro (lo más común) y de otros que lo registran en
el hemisferio derecho (lo más raro).
En los experimentos realizados, los autores interrumpieron
temporalmente la actividad en las regiones del lenguaje en cada
hemisferio del cerebro y vieron que, en algunas personas, ambos
hemisferios pueden procesar el lenguaje. Este trabajo explica por qué
ciertos pacientes recuperan el habla antes que otros después de una
lesión cerebral.
Los investigadores emplearon resonancias magnéticas cerebrales
para seleccionar a sujetos normales con un rango de lateralización de
la dominancia del hemisferio izquierdo al derecho. Mientras que los
sujetos realizaban una tarea que necesitaba el habla, los científicos
administraron estimulación magnética transcraneal (TMS, por sus
iniciales en inglés) a una parte del cerebro.
Estimularon una región relacionada con el procesamiento del habla
en el hemisferio izquierdo, o una región homóloga en el hemisferio
derecho. Tales lesiones virtuales interrumpían la función de una
determinada parte del cerebro durante varios minutos.
Se observó que, en sujetos con una dominancia de lenguaje en un
lado, la TMS en el lado dominante retardaba el procesamiento del
habla, pero no ocurría lo mismo cuando la TMS se aplicaba al otro
hemisferio no dominante. Los sujetos con representaciones del
lenguaje en ambos hemisferios del cerebro se vieron menos afectados
por la inactivación de cada lado.
Mientras que los estudios de imágenes funcionales pueden controlar
la actividad funcional durante distintas tareas, los experimentos con
TMS aportan un importante complemento, ya que ayudan a determinar si
las regiones identificadas son funcionalmente relevantes.