Un madrileño supera 23 años de adicción a las drogas gracias a un novedoso método de desintoxicación

Actualizado 24/02/2005 13:59:00 CET

MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS TELEVISIÓN) -

El ansia de libertad es lo que llevó a Juan, un abogado madrileño de 41 años, a acudir hace ahora cuatro meses a la clínica Tavad con el fin de someterse a sus novedosos tratamientos para lograr que la persona adicta a la drogas consiga liberarse en tan solo 72 horas del conocido como "mono". Después de estar siete años enganchado literalmente a la cocaína, un día Juan se levantó y decidió poner fin a su particular "infierno". Así, se puso en manos de este centro para pasar página a una vida en la que el único objetivo estaba encaminado al consumo de ésta y otras drogas. Ahora dice ser un hombre "feliz".

"Llevo viviendo libre desde hace cuatro meses y es una maravilla".

Éstas son las primeras palabras que esboza Juan después de haber estado 'atado' a diferentes tipos de drogas desde su más tierna infancia. "Mi vida era un infierno. Desde que me levantaba a las siete de la mañana en lo único en lo que pensaba era en adquirir droga", recuerda este hombre, quien un día, harto de que consumar sus adicciones se convirtiera en lo único que daba sentido a su vida, decidió ponerse en manos de la clínica que dirige el doctor Juan José Legarda para liberarse de una sustancia que le impedía tomar sus propias decisiones, que le impedía ser libre.

Como muchos otros jóvenes, Juan se inició en el mundo de las drogas con tan solo 14 años para "experimentar cosas nuevas". En aquel entonces, comenzó a tomar barbitúricos. Con el paso de los años, los barbitúricos dieron paso al consumo de hachís, de morfina inyectada, de heroína y de éxtasis, para acabar los últimos seis años de su vida consumiendo al día entre "dos y cuatro gramos de cocaína".

una droga "socialmente aceptada" que, según sus propias palabras, "es falsa, (...) es un engañoso método para mejorar tus relaciones sociales".

Su consumo, dice, "te hace sentir bien" y te ayuda a relacionarte con los demás. En un principio, "piensas 'a mi no me pasa nada', hasta que te das cuenta de que nada más levantarte ya estás consumiendo y ahí es cuando estás absolutamente enganchado".

"Cuando me levantaba, me metía la primera raya. Después, me fumaba un porro de coca mientras iba al trabajo. En el trabajo, consumía y, si se me acababa, me buscaba los procedimientos que sean o me inventaba lo que sea para abandonar mi puesto y adquirir drogas.

Concluía la jornada laboral y seguía consumiendo droga hasta que me dormía entre las dos y las cuatro de la madrugada", recuerda Juan.

"Mi vida -insiste- era un infierno. (...) No era libre, no podía tomar mis propias decisiones. La única decisión de mi vida estaba encaminada a obtener cocaína".

UNA VIDA "NORMAL Y CORRECTA"

Tras darse cuenta de que las consecuencias de satisfacer sus adicciones estaban destruyendo no sólo su vida, sino la vida de sus seres queridos, hace cuatro meses decidió intentar llevar una vida lejos de esa espiral en la que se hallaba metido. "Al final tienes que tomar una decisión" y, en el caso de Juan, fue el ansia de libertad lo que le impulsó a intentar abandonar el mundo de las drogas para llevar una vida "normal y correcta".

Según comenta, antes de ponerse en manos del equipo que dirige el doctor Legarda, se sometió a dos tratamientos gestionados por instituciones públicas, los cuales, destaca, están "basados en calmantes" y no permiten que las personas desarrollen una vida normal mientras que llevan adelante el tratamiento.

Su último cartucho lo gastó en la Clínica Tavad, donde, dice, le quitaron el 'mono' en "cuatro horas" inyectándole una medicación intravenosa adaptada a su caso en varias dosis. En pocos días, destaca, "consiguieron quitarme el ansia de consumo físico y psíquico". A partir de ahí, "ya todo dependía de mi voluntad".

Aunque reconoció que el primer mes el tratamiento le resultó muy duro, lo cierto es que una vez "desaparecido el deseo de consumir, me di cuenta de lo absurdo de aquello a lo que estaba enganchado y que coartaba mi libertad", indica.

Ahora, pasados cuatro meses, Juan tiene "la esperanza" y "la convicción plena" de que es "una nueva persona" simplemente porque dice haber recuperando su libertad. "Soy feliz porque puedo coger a mi sobrino de nueve meses en brazos, porque puedo escuchar a mi mujer cantar en la cocina porque está contenta. Por una vez en la vida estoy haciendo que el resto de la gente que está a mi alrededor esté contenta y eso es ser generoso", subraya.

NOVEDOSO TRATAMIENTO

Según explica el propio Legarda, cuando una persona consume drogas como alcohol, cocaína, heroína o tranquilizantes el cerebro se daña físicamente. "La ruptura de esas estructuras hace que la persona no sea capaz de controlarse y tenga que consumir constantemente. Lo que tratamos durante el internamiento es recuperar esas estructuras y volver a ponerlas en funcionamiento, ya que la regeneración de las estructuras celulares produce en los pacientes un cambio psicológico fundamental", comenta.

Para ello, explica que durante el tratamiento, los medicamentos que se suministran a los pacientes, por vía intravenosa u oral, son sedantes, aminoácidos y nootrópicos los cuales actúan a nivel de la membrana celular regenerándola. Esto conlleva a que el individuo recupere su comportamiento y su relación con las cosas y las personas.

"De hecho hemos hecho pruebas de tomografías por emisión de epositrones en los cerebros de algunos pacientes antes y después del tratamiento y lo que vimos es que se produce una mejora fundamental en las estructuras corticales y frontales que son indispensables para el comportamiento humano", señala.

Añade que una vez terminada esa etapa del tratamiento, que dura 48 horas, el paciente es dado de alta para dar comienzo a su proceso de rehabilitación con sesiones de psicoterapia que le ayudarán a adaptarse a una vida normal".

Este novedoso tratamiento ha sido sometido a evaluación por el Ministerio de Sanidad a través de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS), quien ha reconocido los resultados excepcionales del método, ya que al cabo de dos años del alta del tratamiento hospitalario, alrededor del 60 por ciento de los pacientes no ha recaído y continua disfrutando de la vida, concluye.

EUROPA PRESS TELEVISIÓN DISPONE DE IMÁGENES DE UN PACIENTE ANDANDO POR LA CLÍNICA (SIN QUE SE REVELE SU IDENTIDAD), DE LA CLÍNICA, DEL TRATAMIENTO, ASÍ COMO DE SUS DECLARACIONES Y LAS DEL DIRECTOR DE DICHO CENTRO, JUAN JOSÉ LEGARDA.

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