Actualizado 22/03/2006 17:21:00 +00:00 CET

El medicamento que enfermó a seis "cobayas humanas" había causado inflamación de glándulas en simios

LONDRES, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -

El mismo medicamento que provocó convulsiones y atrofia general en seres humanos después de ser probada en Reino Unido había causado inflamación de glándulas en simios, según reconoció hoy el jefe del equipo científico de la empresa fabricante.

Seis hombres se encuentran hospitalizados en Reino Unido tras participar en una prueba médica. Los síntomas que afectaron a los primates no fueron los mismos que sufrieron los participantes en la prueba, indicó Thomas Hanke, jefe del equipo científico de TeGenero AG de Wuerzburgo (Alemania).

Sin embargo, la última información parece contradecir unas declaraciones anteriores de la compañía en las que aseguraba que no se registraron "efectos adversos vinculados al fármaco" en pruebas anteriores con animales.

"Se nos preguntó si había algún efecto secundario vinculado a la medicina, y no había uno solo de ellos. La temporal hinchazón de las glándulas en los monos no era algo imprevisto", argumentó Hanke.

La prueba médica ha planteado nuevos interrogantes sobre la seguridad de este tipo de exámenes, y si los voluntarios, "cobayas humanas", reciben información suficiente sobre los riesgos. Dos de los participantes en la prueba seguían hoy en coma, mientras que otros cuatro se encuentran en estado grave.

"Sentí como si hubiera entrado en una película de terror", señaló a The Associated Press Raste Jan, uno de los dos hombres que recibieron fármacos en el experimento destinado a verificar la acción de un medicamento destinado a combatir la leucemia y otras enfermedades. "Los tres hombres en mi sala comenzaron a vomitar.

Luego cayeron al suelo y estuvieron inconscientes por períodos. La persona a mi izquierda rogó a los médicos que le ayudaran", explicó.

Según Hanke, se sabía que la sustancia, que ataca el sistema inmunológico, puede causar la hinchazón de las glándulas. Además, los voluntarios fueron advertidos de esta temporal hinchazón, anotó.

Sin embargo, Jan anotó que era muy complicado el texto redactado por la compañía Parexel, con sede en Waltham, Massachusetts, para explicar los eventuales riesgos del fármaco. Además, no había información específica sobre las pruebas hechas en animales.

"Uno se apresura a leer todos esos formularios plagados de difíciles términos médicos. Luego, se le llama en un lapso de 10 ó 15 minutos, y (quienes entregaron los formularios) esperan que uno se los devuelva", agregó Jan.