MADRID, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -
La derivación a intervención neurorreflejoterápica (NRT) a los
pacientes con lumbagia subaguda y crónica atendidos en la atención
primaria del Sistema Nacional de Salud (SNS) mejora los resultados y
efectividad de su tratamiento y aumentando la eficiencia de los
recursos sanitarios públicos dedicados al mismo, al reducir los
costes causados por esos pacientes, según las conclusiones de un
estudio español, presentado hoy por sus autores y que acaba de ser
publicado en la revista científica especializada en las dolencias de
espalda 'Spine'.
Este tratamiento, que cuesta unos 250 euros, consiste en implantar
transitoriamente material quirúrgico en la piel, muy
superficialmente, sobre fibras nerviosas que al ser estimuladas
desencadenan mecanismos neurológicos que contrarrestan el dolor, la
contractura y la inflamación", explicó el doctor Francisco Kovacs,
presidente de la Fundación que lleva su nombre.
El estudio presentado hoy demuestra que es "viable" incluir la
intervención NRT en la sanidad pública y "abre paso" a este camino
que ahora debe ser estudiado por cada comunidad autónoma, señalaron
los autores del mismo.
En este sentido, Kovacs explicó que a finales del año pasado la
Dirección General del Insalud se plantó incorporar esta intervención,
pero el proceso de transferencia de la gestión sanitaria detuvo la
iniciativa. Actualmente, el Consejo Interterritorial está estudiando
la cuestión y "tiene que tomar una decisión al respecto en breve",
previsiblemente en su próxima reunión del 17 de junio, según afirmó
el doctor.
La intervención neurorreflejoterápica está indicada para pacientes
con dolor de espalda de más de 14 días de duración (casos subagudos y
crónicos), resistentes al tratamiento farmacológico y en los que no
se recomienda la cirugía de urgencia; un grupo para el que pocos
tratamientos han demostrado su eficacia --según Kovacs-- y que causa
el 80 por ciento de los costes totales de estas dolencias, que
anualmente equivalen al 1,7 por ciento del PIB.
Los pacientes tratados con esta técnica no tienen que cambiar sus
hábitos de vida y se exponen a un riesgo menor del 2 por ciento de
infección por las grapas quirúrgicas y punzones dérminos que tienen
que llevar implantados durante unos 90 días, hasta que pierden
eficacia. No obstante, en algunos casos, es necesario repetir el
procedimiento, añadió el doctor, precisando que, en los pocos casos
que aparecen efectos secundarios, estos son "inocuos".
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06-Jun-2002 17:00:00
(EUROPA PRESS)
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