MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -
Investigadores estadounidenses creen haber encontrado una pista de
lo que pudieron ser los orígenes de las plumas de aves en un
dinosaurio terópodo, según publica esta semana la última edición de
la revista 'Nature'.
El arqueopteris, el primer ave que se conoce en la historia de la
evolución de las especies terrestres, llegó equipado con plumas que
no se diferencian en nada de las plumas de las aves actuales. Este
hecho ha confundido a los investigadores que intentan reconstruir los
orígenes evolutivos de las plumas, quienes se plantean cómo se pueden
reconocer los antecedentes morfológicos de la estructura de las
plumas, si es que existen.
Por este motivo, varios especialistas han tratado de estudiar las
estructuras, que no son ni pelos ni plumas, de los llamados
dinosaurios emplumados de China, con la suposición de que aves y
dinosaurios son parientes cercanos, si bien esta hipótesis es aún
motivo de polémica.
En el nuevo estudio, realizado por investigadores de la Universidad
de Kansas (EE.UU.), se examinan las estructuras integumentarias del
dinosaurio terópodo Sinornithosaurus millenii, mostrando que estos
apéndices están formados por estructuras de múltiples filamentos.
Estas estructuras dejan ver además dos tipos de estructura en
rameado que no se encuentra más que en las plumas de las aves:
filamentos unidos en un copete basal y finalmentos unidos en sus
bases en series a lo largo de un filamento central. Estas
observaciones corroboran que entre dichas estructuras y las plumas
puede haber un parentesco real.
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(EUROPA PRESS)
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