Primera observación de átomos de hidrógeno 'disparados' desde la Luna

Actualizado 18/06/2009 20:44:51 CET
lUNA
Southwest Research Institute

MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

La sonda IBEX de la NASA ha realizado las primeras observaciones de átomos de hidrógeno a gran velocidad procedentes de la Luna, zanjando décadas de especulaciones y búsqueda de su existencia.

Durante la puesta en servicio de la nave, el equipo del IBEX activó el instrumento IBEX-Hi, desarrollado inicialmente por el Laboratorio Nacional de Los Alamos, destinado a la medición de átomos con velocidades de entre medio millón y 2,5 millones de millar por hora, Otro sensor, el IBEX-Lo, desarrollado por Lockheed Martin mide los con velocidades de entre cien mil y un millón y medio de milla spor hora.

"Justo después de activar el IBEX-Hi, la Luna pasó justo a través de su campo de visión y allí estaban" declaró David J.McComas, investigador principal del IBEX. El instrumento iluminó con una señal clara átomos neutros que eran detectados a medida que salían dispersados desde la Luna.

El viento solar, la corriente supersónica de partículas cargadas que fluye desde el Sol, se mueve hacia el interior del espacio en todas direcciones a velocidades de un millón de millas por kilómetro. El fuerte campo magnético de la Tierra protege a nuestro planeta de este viento solar. La Luna, que tiene un campo magnético relativamente débil, no tiene esa protección, lo que causa que el viento solar choque violentamente contra la cara visible de nuestro satélite.

Dada su ventajosa posición en el espacio, IBEX ve casi la mitad de la Luna --un cuarto de su cara oculta y la otra del lado que mira hacia el Sol--. Las partículas de viento solar impactan sólo en el lado visible, donde la mayoría de ellas acaba enterrada en la superficie lunar, mientras algunas --un 10 por ciento-- salen disparadas en diferentes direcciones. Estás se convierten principalmente en átomos neutros de hidrógeno que, en su proceso de reflejo, capturan electrones de la superficie lunar. Esos átomos pueden recorrer largas distancias antes de que queden desprovistos de sus electrones.