SEVILLA, 3 Nov. (EUROPA PRESS) -
Un proyecto Life sobre recuperación de áreas con flora amenazada
de Sierra Nevada, cofinanciado por la Unión Europea y la Consejería
de Medio Ambiente de la Junta, ha permitido duplicar, y en algunos
casos cuadruplicar, el número de individuos de algunas especies
exclusivas de esta zona consideradas en peligro de extinción, según
informó hoy la Consejería de Medio Ambiente en un comunicado remitido
a Europa Press.
Las medidas desarrolladas entre los años 2000 y 2002 en lugares
claves del citado macizo montañoso han ayudado a mejorar la situación
de al menos seies especies en peligro crítico, que al ser endémicas
del lugar hubieran desaparecido en poco tiempo del planeta.
Entre las especies florísticas protegidas por esta actuación están
el narciso de Sierra Nevada, que ha duplicado su número de 10.000 a
20.000 individuos); la arenaria nevadensis y la cirenaria (de mil a
2.000 cada una de ellas); la laserpitium longiradium, que de existir
sólo 200 ejemplares ha pasado a mil); o la manzanilla de Sierra
Nevada, que ha incrementado de seis a doce el número de sus
poblaciones y de 3.000 a 3.500 el número de individuos.
Asimismo, dicho proyecto Life propuesto en su día por la Junta de
Andalucía, ha realizado acciones de mantenimiento y recuperación de
otras especies de flora vulnerable a la extinción, como el suzón de
Sierra Nevada (senecio navidensis), que de unos 3.000 ejemplares se
ha incrementado a entre 10.000 y 15.000 según la época del año; o la
especie erodium astragaloides, que de 2.000 o 2.500 individuos ha
pasado a contabilizar también 15.000 unidades.
Además de las causas naturales que amenazan la desaparición de
muchas de estas especies, los factores que afectan de forma negativa
a la conservación de la flora de Sierra Nevada son, por orden de
importancia, la presión excesiva de herbívoros (silvestres y
domésticos), las prácticas forestales inadecuadas, la recolección
ilegal, incendios o actividades turísticas y recreativas, si bien
estas circunstancias se encuentran básicamente controladas al ser
territorio de parque nacional y por tanto espacio protegido.
VIVERO A 1.900 METROS DE ALTITUD
Entre las medidas encaminadas a mejorar la conservación de estas
especies, además de evitar los factores citados, se encuentran el
vallado de los enclaves de actuación preferente o la propagación de
estas plantas en viveros adecuados. En este sentido, el proyecto ha
creado una instalación ya en funcionamiento a 1.900 metros de
altitud, que abrirá al público a principio del año próximo y que
reúne las condiciones idóneas para mantener colecciones de flora y
vegetación típica de Sierra Nevada.
Dicho jardín tiene previsto formar parte de la Red de Jardines
Botánicos de la Consejería de Medio Ambiente. Actualmente, dispone de
semillas de más del 80 por ciento de las especies amenazadas, las
cuales se reparten en tres lotes para conservación en banco de
germoplasma, para su propagación en vivero y para siembras directas
en el campo. Las zonas preferentes son Mulhacén-Alcazaba, cabecera de
río Poqueira, robledal del río Monachil, Collado de las Sabinas,
Alayos de Dílar y Trevenque.
La importancia florística de Sierra Nevada no radica sólo en el
total de especies que atesora, sino en el elevado número de ellas que
son exclusivas del macizo andaluz. De acuerdo a los últimos estudios,
más de 80 plantas son endémicas del lugar, albergando el enclave el
área de mayor número de especies de la Península. En zonas de
cumbres, el 40 por ciento de la flora nevadense es exclusiva y en
puntos como los cascajares (pedregales en pendientes), roquedos y
arenales el porcentaje se puede elevar hasta el 80 por ciento.
Según datos recientes, de las 2.100 plantas vasculares de Sierra
Nevada, 123 están incluidas en la categoría de amenazadas, 95 en
vulnerables, 20 en peligro y ocho en peligro crítico de extinción,
mientras que otras 17 no se tienen datos suficientes para evacuarlas.
Todos estos datos son de un mayor interés se se añade que 13 de estas
plantas sólo existen en Sierra Nevada, auténticas reliquias que
desaparecerían del planeta si se extinguen de este macizo montañoso.