MADRID, 21 Jul. (EUROPA PRESS) -
Los matemáticos pueden haber encontrado una respuesta al viejo enigma de por qué el ser humano ha evolucionado para cooperar: nos sentimos bien cuando ayudamos y mal por el fraude y la corrupción.
Un equipo de investigadores explica en un artículo publicado en la revista Proceedings, que el altruismo es favorecido por las fluctuaciones aleatorias en la naturaleza, lo que ofrece una explicación al misterio de por qué este rasgo aparentemente desventajoso ha evolucionado.
Los investigadores, de las universidades de Bath, Manchester y Princeton, desarrollaron un modelo matemático para predecir la trayectoria de la evolución cuando "cooperadores" altruistas viven al lado de "tramposos" que usan los recursos pero no contribuyen a sus sostenimiento.
Los seres humanos no son los únicos organismos que cooperan con otros. Los científicos utilizaron el ejemplo de la levadura de cerveza, que produce una enzima llamada invertasa que descompone azúcares complejos en el medio ambiente, creando más alimento para todos. Por contra, hay organismos que hacen uso de esta energía para reproducirse, básicamente "tramposos" que se aprovechan del trabajo duro de otros para mejorar su capacidad reproductiva.
La evolución darwiniana sugiere que su capacidad para reproducirse más rápido permitirá que los tramposos (y sus descendientes) proliferen y acaben dominando toda la población. Esto supone un problema para los científicos, que se preguntan entonces cómo y por qué se ha desarrollado la cooperación.
Tim Rogers, investigador en la Universidad de Bath, dijo: "Los científicos han estado desconcertados por esto desde hace mucho tiempo. Una teoría dominante es que actuamos de manera más favorable hacia los emparentados genéticamente que hacia los extraños. Lo que nos falta es una explicación de cómo estos comportamientos podrían haber evolucionado en organismos como la levadura tan básicos. Nuestra investigación propone una sola respuesta. Resulta que la cooperación es favorecida por la casualidad".
La idea clave es que el tamaño total de la población que puede ser sostenida depende de la proporción de cooperadores: una mayor cooperación significa más alimentos para todos y una población más grande. Si, debido a la suerte, hay un aumento por azar en el número de tramposos, entonces no hay suficiente comida para todos y disminuirá el tamaño total de la población.
Por el contrario, una disminución por azar en el número de tramposos permitirá que la población crezca a un tamaño mayor, beneficiando de manera desproporcionada a los cooperadores. De esta manera, los colaboradores están favorecidos por la casualidad y tienen más probabilidades de ganar a largo plazo.