La sonda Galileo se estrellará mañana contra Júpiter tras una misión de 14 años

Europa Press Ciencia
Actualizado: sábado, 20 septiembre 2003 17:57

WASHINGTON, 20 Sep. (EUROPA PRESS) -

La sonda Galileo concluirá mañana su misión de 14 años tras

recorrer más de 4.600 millones de kilómetros y orbitar Júpiter en 34

ocasiones, dejando una gran cantidad de información que permitirá

ampliar los conocimientos sobre el mayor planeta del sistema solar y

sus lunas.

Desde su lanzamiento, en 1989, Galileo ha recorrido el equivalente

a siete veces la distancia que existe entre la Tierra y Júpiter, y a

pesar de los problemas de comunicación y los problemas con la

grabadora, ha devuelto a la tierra 30 gigabytes de datos, entre ellos

14.000 imágenes.

Para evitar cualquier posibilidad de que la nave colisione con

alguna luna del sistema joviano, los responsables de la misión han

dispuesto que la nave, ya sin combustible, se deje caer mañana en el

planeta. La misión del Galileo fue posible gracias a dos generadores

termoeléctricos por radiosótopos de larga duración suministrados por

el Departamento de Energía estadounidense.

La lista de descubrimientos del Galileo comenzó incluso antes de

que la sonda llegase a Júpiter. Cuando cruzó el cinturón de

asteroides situado entre Marte y Júpiter, en octubre de 1991, Galileo

obtuvo imágenes de los asteroides Gaspra e Ida, y descubrió que el

segundo poseía su propia pequeña "luna", Dactyl, la primera luna

conocida de un asteroide.

En 1994, la sonda logró obtener la única observación directa de un

cometa impactando un planeta, el cometa Shoemaker-Levy 9

estrellándose contra Júpiter. Las imágenes de dicho impacto, que no

eran visiles desde la tierra, ayudaron a los científicos a mejorar su

comprensión de este tipo de eventos.

Galileo comenzó su gira por el sistema joviano en diciembre de

1995. Las órbitas de la sonda estaban cuidadosamente diseñadas para

permitirle observar la atmósfera jupiteriana, revelando varias

grandes tormentas eléctricas muchas veces mayores que las de la

Tierra, con rayos hasta mil veces más poderosos que los terrestres.

Los datos recogidos por la sonda también permitieron realizar los

primeros estudios sobre las nubes y vientos del planeta, aumentando

los conocimientos sobre la evolución de Júpiter. La sonda también

realizó diversas mediciones para contrastar el grado de evolución de

Júpiter con el del Sol.

Galileo, que se convirtió en la primera nave espacial humana en la

órbita joviana, también logró estudiar con éxito la estructura global

y las dinámicas del campo magnético de Júpiter. Determinó que el

visible anillo de Júpiter está compuesto de polvo formado por las

colisiones de meteoritos interplanetarios con las cuatro pequeñas

lunas internas del planeta. Asimismo, comprobó que el anillo está

formado por dos anillos, uno de ellos incrustado en el otro.

CUATRO GRANDES LUNAS

La sonda Galileo también investigó la diversidad geológica de las

cuatro mayores lunas del planeta, Ganimedes, Calisto, Io y Europa.

Las imágenes obtenidas mostraban superficies cambiantes y

diferenciadas de cada una de estas lunas.

Io tiene una gran actividad volcánica, que modifica constantemente

su superficie. El calor y frecuencia de erupciones puede ser cien

veces mayor que en la tierra, lo que recuerda los primeros días de

nuestro planeta. Las similitudes convierten a Io en un laboratorio

ideal para el estudio de cómo era la tierra hace 3.000 millones de

años.

La luna Europa podría ocultar un océano a unos cien kilómetros de

profundidad de su superfice helada. El mayor descubrimiento respecto

a Ganímedes fue la presencia de un campo magnético, el primero

descubierto en la luna de un planeta. Imágenes de esta luna muestran

también una superficie fracturada que demuestra alta actividad

tectónica. Al igual que Europa e Io, Ganímedes tiene un núcleo

metálico, y sus datos magnéticos ofrecen pruebas de que también

podría tener una capa de líquido.

Galileo determinó que, aunque Calisto no tiene un nucleo metálico,

su superficie muestra evidencias de una gran erosión, y los datos

recogidos dejan en el aire la pregunta de si su superficie esconde

también un océano.

El motivo por el que Galileo se estrellará en Júpiter,

desintegrándose al contacto con su atmósfera, se debe a que el

descubrimiento de agua en Europa sugiere la posibilidad de que exista

vida, y eso aumenta la preocupación por proteger dicha vida.

ÚLTIMO VISTAZO

En sus últimos momentos de existencia, la Galileo echará un último

vistazo a Júpiter antes de concluir su misión. El equipo de misión

espera que la sonda aproveche las últimas horas antes del impacto

para transmitir datos.

"Ha sido una misión fabulosa para la ciencia lanetaria, y es

difícil verla llegar a su fin", subrayó la doctora Claudia Alexander,

responsable del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Reacción

de la NASA en Pasadena, California.

"Después de atravesar casi 3.000 millones de millas (algo más de

4.500 millones de kilómetros) y ser nuestros ojos y oídos alrededor

de Júpiter, mantenemos los dedos cruzados para que, en su hora final,

Gelileo aún pueda darnos nueva información sobre el medioambiente de

Júpiter", subrayó Alexander.

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