MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -
Pacientes hipertensos con enfermedades de la arteria coronaria registraron similares resultados cuando se sometieron a una terapia beta-bloqueadora o a una terapia basada en antagonistas del calcio, según un estudio dirigido por investigadores de University of Florida College of Medicine (EE.UU.), que publica la última edición de Journal of the American Medical Association (JAMA).
Según la información de fondo que se menciona en el artículo, pese a las evidencias sobre la eficacia de las medicaciones para tratar la alta presión sanguínea en pacientes con hipertensión en general, la seguridad y eficacia de los medicamentos contra la hipertensión en pacientes con afecciones de la arteria coronaria tan solo se han deducido del análisis de subgrupos en experimentos a gran escala.
En el presente trabajo, los especialistas diseñaron un experimento al azar, denominado International Verapamil-Trandolapril Study (INVEST), para comparar los resultados en pacientes hipertensos de avanzada edad con estrategias antagonistas del calcio, o con un bloqueador no antagonista del calcio llamado atenolol.
Dado que la mayoría de los pacientes hipertensos requieren más de un agente para controlar adecuadamente la presión sanguínea, INVEST se diseñó para comparar tratamientos multi-fármacos más que agentes individuales. En el estudio participaron 22.576 pacientes con afecciones de la arteria coronaria de edades superiores a los 50 años, y se desarrollo entre septiembre de 1997 y febrero del 2003 en 14 países.
Los medicamentos trandolapril y hidroclorotiazida fueron administrados para conseguir determinados niveles según las orientaciones de los informes oficiales estadounidenses relacionados con la prevención, detección evaluación y tratamiento de la hipertensión, es decir, menos de 140 mm Hg (sistólica) y menos de 90 mm Hg (diastólica); o, en los casos en los que hubiera diabetes o problemas renales, menos de 130 mm Hg (sistólica) y menos de 85 mm Hg (diastólica). Tras un periodo medio de seguimento de 2,7 años por paciente, se observó que 2.269 pacientes registraban un evento de resultados primarios (muerte, ataque cardiaco no mortal, o infarto cerebral no mortal) sin diferencias significativas entre las estrategias de tratamiento que se analizaron.