SANTANDER, 1 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los principales avances en el tratamiento de los linfomas foliculares presentados en el último Congreso Americano de Hematología "son muy importantes y, posiblemente" estemos ante un "cambio de la historia natural de la enfermedad, con posibilidades incluso de curación en un grupo de pacientes", según el profesor Javier García-Conde, jefe del Servicio de Hematología y Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario de Valencia.
García-Conde ha coordinado las Jornadas que se han celebrado esta semana en Madrid y que han reunido a más de 300 especialistas en el campo de las neoplasias hematológicas.
Se trata de un foro en el que se han puesto sobre la mesa las principales conclusiones de la 45 Reunión Anual de la Sociedad Americana de Hematología, celebrada recientemente en San Diego, y que tiene como objetivo mostrar a los hematólogos, residentes y miembros de plantilla de los servicios de Hematología las aportaciones más importantes que se han presentado en la reunión americana.
"Asimismo -añade el profesor García-Conde-, y además de presentar los nuevos avances, éstos serán discutidos por destacados hematólogos de nuestro país en cada uno de los campos que constituyen este tipo de procesos".
En los últimos 25 años, la tasa de incidencia de linfomas prácticamente se ha doblado, lo que hace que los expertos los consideren como un problema de primera magnitud: han pasado a ser la quinta causa de cáncer en el mundo. El aumento de la expectativa de vida y el envejecimiento de la población son algunas de las razones que han contribuido a que cada año aumente notablemente el número de pacientes diagnosticados.
LINFOMAS
Los linfomas son un tipo de cáncer que afecta a los linfocitos, células blancas de la sangre que ayudan a luchar contra las infecciones. Cuando se produce un fallo en la forma de actuar de estos linfocitos, se provoca la creación de una célula anormal que se convierte en cancerosa.
Existen dos tipos principales de cáncer en el sistema linfático, la enfermedad de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin (LNH) que, a su vez, incluye varios tipos de tumores que afectan al sistema linfático. El pronóstico de la enfermedad depende del tipo de linfoma de que se trate.
Las dos formas más frecuentes de LNH son el linfoma de células grandes, paradigma del linfoma agresivo, y el linfoma folicular, paradigma del linfoma indolente. Los linfomas indolentes son una variedad de cáncer del sistema linfático de lento desarrollo, en el que los pacientes tienden a recaer tras el tratamiento inicial.
ABORDAJE TERAPEUTICO
Los pacientes con linfomas foliculares saben que su enfermedad es un proceso crónico aunque heterogéneo en las manifestaciones clínicas y en la evolución. Como señala el coordinador de la reunión, "es una enfermedad en la que existe una gran información en cuanto a los mecanismos por los que se produce este proceso".
La eficacia de tratamientos con fludarabina asociados al anticuerpo monoclonal rituximab y el trasplante alogénico no mieloablativo "son los avances más destacados como agentes terapéuticos", afirma García-Conde.
La aparición de los anticuerpos monoclonales supone un antes y un después en el tratamiento de los linfomas: son fármacos muy eficaces debido, sobre todo, a sus mecanismos de acción específicos. En la actualidad, el único anticuerpo monoclonal aprobado en España para este tipo de tumores es rituximab (MabThera®), aprobado en 1998, primero para linfomas no Hodgkin foliculares de células B y, posteriormente, para LNH agresivos.
Su mecanismo de acción específico está dirigido concretamente al antígeno CD20 (expresado por el 90% de los linfomas de células B), por lo que su administración aumenta la eficacia de la terapia con relativamente escasos efectos secundarios.
"Rituximab -explica el profesor García-Conde- ha sido ampliamente utilizado y representa en el momento actual a uno de los fármacos más eficaces en el tratamiento de los linfomas foliculares. Es probable que la mejor evolución que observamos actualmente en los linfomas foliculares y el cambio de su historia natural se deba, entre otras terapéuticas, a este fármaco que, además de su eficacia respecto a las remisiones que producen estos linfomas, se utiliza en prácticamente la totalidad de las estrategias terapéuticas".
Abundando en esta idea, el doctor Eulogio Conde, médico adjunto del servicio de Hematología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander que también participó en la reunión, señala que "el empleo del fármaco rituximab está ofreciendo unos resultados buenos y esperanzadores de cara a mejorar la supervivencia de los pacientes y probablemente ayude a cambiar la historia natural del linfoma folicular".
CAMBIAR LA EVOLUCION
De hecho, en la reunión de la Sociedad Americana cuyas conclusiones se abordan hoy en Madrid se presentaron los datos de un estudio que demostraba que añadir rituximab a la quimioterapia convencional llega casi a doblar el tiempo libre de enfermedad en pacientes con linfoma no Hodgkin indolente (27 meses frente a 15 meses).
Basándose en los resultados de este trabajo, Roche ha dado a conocer recientemente la solicitud presentada a las autoridades sanitarias europeas, con vistas a la aprobación de una nueva indicación para el uso de rituximab como tratamiento de primera línea, en combinación con quimioterapia convencional, frente al LNH indolente.
Estos nuevos datos, que revelan la eficacia de rituximab en este aspecto concreto, hacen pensar que el fármaco podría convertirse en terapia estándar frente a los LNH indolentes y demuestran que puede cambiar la evolución natural de una enfermedad, los linfomas indolentes, que siguen siendo hoy día un reto terapéutico para el especialista. Este tipo de linfomas sigue un curso de remisiones y recaídas consecutivas para las que no es fácil encontrar las medidas de tratamiento más eficaces.