MADRID, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -
Investigadores norteamericanos han desarrollado una vacuna contra el carbunco en forma de polvo que se inhala a través de la nariz, con lo que se elimina la necesidad de ser inyectada. La nueva vacuna, que se ha mostrado prometedora en estudios preliminares con animales, ofrecería una forma más rápida y sencilla de proteger a la población en general y también a los soldados en un eventual ataque bioterrorista, según un estudio.
Este descubrimiento, un proyecto de BD Technologies y el Instituto de Investigación Médica del Ejército Americano para Enfermedades Infecciosas, fue presentado hoy en el 228 encuentro nacional de la American Chemical Society, la sociedad científica más grande del mundo. La vacuna se enmarca en una línea creciente de tecnologías de suministro de fármacos que están en desarrollo, como el FluMist, una vacuna intranasal contra la gripe.
El sistema habitual para suministrar la vacuna contra el carbunco es a través de vía subcutánea e intramuscular mediante agujas y jeringas, aunque este sistema tiene inconvenientes cuando se emplea en vacunaciones en masa, como heridas con las agujas o la necesidad de profesionales experimentados.
El responsable del proyecto, Vince Sullivan, señaló que el descubrimiento de vacuna mediante polvo intranasal "provee un método de administración altamente efectivo, más flexible, móvil y fácil de usar en distintos emplazamientos".
La vacuna todavía no ha sido probada en humanos y todavía se necesitan estudios adicionales en animales, pero las pruebas clínicas serán posibles en los próximos dos o tres años, según los investigadores. Las vacunas tradicionales contra el carbunco requieren seis dosis en el transcurso de un periodo de 18 meses, con inyecciones anuales de recuerdo recomendadas. Todavía no se sabe cuántas veces ni qué dosis de la nueva vacuna se necesitará administrar para mantener la protección, según los investigadores, quienes añaden que se está investigando esta materia.
La inhalación del bacilo del carbunco puede resultar fatal si no se trata. Los médicos habitualmene proveen antibióticos una vez que la infección se ha producido, pero el tratamiento debe iniciarse antes para ser efectivo. La administración de la vacuna del carbunco es obligatoria para personal militar enviado a zonas de alto riesgo y se recomienda a otros grupos, incluidos algunos trabajadores de laboratorio y de servicios postales.