Ladrillos térmicos de regolito, fuente eléctrica para la Luna

Actualizado 19/07/2019 11:34:47 CET
Futura base lunar
Futura base lunar - ESA - Archivo

   MADRID, 19 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El regolito lunar (polvo, suelo y roca en la superficie) puede usarse, en forma de ladrillos, para almacenar calor y proporcionar electricidad a futuros asentamientos humanos en la Luna.

   Los seres humanos tendrían poca dificultad en llegar a la superficie de la Luna con la tecnología actual, pero es caro, a veces incluso imposible, llevar todos los materiales que necesitamos, especialmente si queremos quedarnos más de un par de días.

   Para una exploración sostenible a largo plazo, deberíamos recurrir a los recursos locales disponibles en el destino. Como parte de este esfuerzo, el departamento Discovery & Preparation de la ESA recientemente apoyó a los expertos aeroespaciales Azimut Space (anteriormente Sonaca Space) para investigar si sería posible crear "ladrillos de almacenamiento de calor" a partir del regolito lunar.

   En el espacio, la energía suele venir a través de paneles solares que proporcionan electricidad casi instantánea cuando el Sol brilla sobre ellos. Pero los habitantes de la Luna podrían esperar pasar hasta 16 días en la oscuridad durante la noche lunar. Encontrar una solución de energía sostenible que recoja la luz solar durante los largos días lunares y la almacene para su uso en la noche es esencial para hacer realidad la perspectiva de la habitabilidad lunar a largo plazo.

   Los ladrillos de regolito ofrecen una forma de almacenar la energía solar durante el día para que la electricidad pueda producirse durante la noche; esto sería vital para cualquier humano que viva y trabaje en la Luna. El calor almacenado también podría liberarse directamente para mantener el equipo robótico lo suficientemente caliente como para funcionar durante las largas horas de oscuridad.

   "Los astronautas de Apolo trajeron pequeñas cantidades de roca lunar, lo que nos permite crear un regolito lunar 'falso' muy similar aquí en la Tierra", explica en un comunicado Aidan Cowley de la Dirección de vuelos espaciales humanos y robótica de la ESA, que supervisó el proyecto. "En este estudio, usamos la roca de la Tierra con propiedades similares a la roca de la Luna, triturada en polvo hasta que las partículas coincidieron con el tamaño de las del regolito lunar".

   Después de convertir este polvo en un ladrillo, el equipo bombeó energía en su regolito lunar de imitación para ver lo bien que podía almacenar el calor. También lo conectaron a un motor térmico para generar electricidad utilizando la energía almacenada en su interior.

   "Cualquier tecnología basada en la Luna enfrentaría condiciones increíblemente difíciles: noches largas, temperaturas que van desde -173 ° C a 127 ° C y presiones extremadamente bajas", explica la Gerente de Proyecto Luca Celotti de Azimut Space. "Imitamos estas condiciones lo mejor que pudimos para crear un entorno 'como la Luna' para nuestro ladrillo".

   "El uso del regolito lunar para almacenar calor en la Luna nos proporcionaría una gran cantidad de material fácilmente disponible, lo que significa que los viajeros espaciales no necesitarían tomar mucho de la Tierra. Eventualmente, esto permitirá que las misiones espaciales más ambiciosas sigan adelante".

   Como el regolito de imitación funcionó bien, el equipo siguiente querría hacer el proceso más eficiente y ampliarlo para investigar más a fondo si los bloques de regolito serían capaces de producir la energía que se requeriría.

   "Este es solo el primer paso hacia la creación de un método innovador y sostenible de almacenamiento de calor y generación de electricidad que nos permita aterrizar en la Luna", concluye Luca.

   El uso de materiales locales nos ayuda a avanzar hacia una exploración sostenible y permanente, dando lugar a un acceso al espacio más barato, más seguro y más fácil. Y el regolito lunar no solo sería útil para el almacenamiento de calor y la generación de electricidad. Este material, abundante en la Luna, también podría usarse para construir hábitats futuros, como fuente de oxígeno o minerales, e incluso para hacer objetos cotidianos, como herramientas.

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