Archivo - Cerdos - Julian Stratenschulte/dpa - Archivo
MADRID, 1 Ene. (EUROPA PRESS) -
Los cerdos del Pacífico pueden rastrear su ascendencia hasta los cerdos domésticos del sudeste asiático que acompañaron a los primeros grupos de habla austronesia en su migración de isla en isla por la región, según un nuevo estudio genómico de la Universidad de Oxford y la Universidad Queen Mary de Londres, ambas en Reino Unido.
Según se recoge en 'Science', durante miles de años, los humanos han desplazado a los animales mucho más allá de sus áreas de distribución naturales, a veces accidentalmente y a veces deliberadamente, pero a menudo con profundas consecuencias ecológicas, especialmente en las islas.
Los cerdos son un ejemplo notable; aunque sus áreas de distribución se encuentran principalmente al oeste de la Línea de Wallace, múltiples especies se encuentran ahora ampliamente distribuidas por las islas del sudeste asiático y por toda Oceanía.
La evidencia arqueológica y genética sugiere que los cerdos fueron traídos hacia el este hace más de 4.000 años, antes de las principales migraciones austronesias, y que las expansiones humanas posteriores los llevaron más lejos a través del Pacífico. Sin embargo, los estudios muestran que los cerdos endémicos de estas regiones poseen una firma genética distintiva del 'Clado del Pacífico', compartida por los cerdos salvajes y en libertad en otras partes del sudeste asiático continental. Este patrón plantea interrogantes sobre la naturaleza precisa del origen y la dispersión de las poblaciones de cerdos en el Pacífico, y el papel de los humanos en ello.
Para rastrear los orígenes de los cerdos en Wallacea, Melanesia, Micronesia y Polinesia, los investigadores secuenciaron 117 genomas de cerdos modernos, históricos y antiguos que abarcan los últimos 2.900 años y analizaron datos sobre la forma de los dientes de 401 especímenes modernos y 313 arqueológicos. De esta forma, descubrieron que los cerdos de Filipinas a Hawái descendían en gran medida de cerdos domésticos traídos por grupos de habla austronesia del sudeste de China y Taiwán hace unos 4.000 años.
Además, los cerdos de Oceanía no muestran mezcla genética con las especies de cerdos salvajes nativas de las islas a lo largo de la ruta migratoria, lo que indica que los primeros animales introducidos permanecieron genéticamente aislados de las poblaciones locales. Solo más tarde, las poblaciones asilvestradas aisladas se cruzaron con especies silvestres endémicas.
Según los autores, este patrón refleja las migraciones humanas tempranas y sucesivas a través de la región, que también implicaron una mezcla limitada con grupos locales, lo que sugiere que estos cerdos poseían rasgos domésticos muy adecuados para el transporte y la cría.
Los repetidos movimientos de isla en isla moldearon su evolución a través de cuellos de botella genéticos, presiones selectivas y posterior flujo genético, lo que ayudó a explicar su éxito en la propagación a través del sudeste asiático insular y el Pacífico occidental.