Liendres en momias arrojan luz sobre migraciones precolombinas

Una de las momias estudiadas era un hombre que perteneció a la Cultura Ansilta. Vivió hace 2.000 años en el actual territorio de San Juan, Argentina
Una de las momias estudiadas era un hombre que perteneció a la Cultura Ansilta. Vivió hace 2.000 años en el actual territorio de San Juan, Argentina - UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN
Publicado: miércoles, 29 diciembre 2021 11:08

   MADRID, 29 Dic. (EUROPA PRESS) -

   ADN humano, recuperado del 'cemento' usado por los piojos para pegar sus huevos a los cabellos tomados de restos momificados, ha revelado pistas de migraciones precolombinas en Sudamérica.

   Esto es posible porque las células de la piel del cuero cabelludo quedan atrapadas en el cemento que producen las hembras de los piojos cuando adhieren sus huevos, conocidos como liendres, al cabello.

   Este método podría permitir el estudio de muchas más muestras únicas de restos humanos cuando no se disponga de muestras de huesos y dientes.

   La investigación ha sido dirigida por la Universidad de Reading, en colaboración con la Universidad Nacional de San Juan (Argentina), la Universidad de Bangor y el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y publicada en la revista 'Molecular Biology and Evolution'.

   La doctora Alejandra Perotti, Profesora Asociada de Biología de Invertebrados de la Universidad de Reading, que dirigió la investigación, explica que, "al igual que la historia ficticia de los mosquitos encerrados en ámbar en la película Parque Jurásico, que llevan el ADN del dinosaurio anfitrión, hemos demostrado que nuestra información genética puede ser preservada por la sustancia pegajosa que producen los piojos en nuestro cabello".

   "Además de la genética, la biología de los piojos puede aportar valiosas pistas sobre cómo vivían y morían las personas hace miles de años", añade.

   Perotti subraya que "la demanda de muestras de ADN de restos humanos antiguos ha crecido en los últimos años para entender la migración y la diversidad en las poblaciones humanas antiguas. Los piojos han acompañado a los humanos a lo largo de toda su existencia, por lo que este nuevo método podría abrir la puerta a una mina de oro de información sobre nuestros antepasados, al tiempo que se conservan especímenes únicos", asegura.

   Hasta ahora, el ADN antiguo se extraía preferentemente del hueso denso del cráneo o del interior de los dientes, ya que éstos proporcionan las muestras de mejor calidad. Sin embargo, los restos de cráneos y dientes no siempre están disponibles, ya que puede ser poco ético o ir en contra de las creencias culturales tomar muestras de los primeros restos indígenas, y debido a los graves daños que el muestreo destructivo provoca en los especímenes, lo que compromete el futuro análisis científico.

   Por ello, la recuperación del ADN del cemento depositado por los piojos es una solución al problema, sobre todo porque las liendres se encuentran habitualmente en el pelo y la ropa de humanos bien conservados y momificados.

   El equipo de investigación extrajo el ADN del cemento de liendres de especímenes recogidos de varios restos momificados de Argentina. Las momias eran de personas que hace 1.500-2.000 años llegaron a las montañas de los Andes de la provincia de San Juan, en el centro-oeste de Argentina. El equipo también estudió las liendres antiguas del cabello humano utilizado en un textil procedente de Chile y las liendres de una cabeza encogida originaria del antiguo pueblo jívaro del Ecuador amazónico.

   Se comprobó que las muestras utilizadas para el estudio del ADN de las liendres contenían la misma concentración de ADN que un diente, el doble que los restos óseos y cuatro veces más que la recuperada de la sangre dentro de especímenes de piojos mucho más recientes.

   El doctor Mikkel Winther Pedersen, del instituto GLOBE de la Universidad de Copenhague y primer autor, resalta que la gran cantidad de ADN obtenida de estos cementos de liendres les sorprendió mucho y les llamó la atención que cantidades tan pequeñas pudieran dar tanta información sobre quiénes eran estas personas y cómo se relacionaban los piojos con otras especies de piojos, pero también sobre posibles enfermedades víricas.

   "Hay una búsqueda de fuentes alternativas de ADN humano antiguo y el cemento de liendres podría ser una de esas alternativas. Creo que se necesitan futuros estudios antes de desentrañar realmente este potencial", apunta.

   Además del análisis del ADN, los científicos también pueden sacar conclusiones sobre una persona y las condiciones en las que vivió a partir de la posición de las liendres en su pelo y de la longitud de los tubos de cemento. La interpretación de la biología de las liendres puede indicar su estado de salud e incluso la causa de su muerte.

   De hecho, el análisis del ADN recuperado de las liendres-cemento reveló y confirmó el sexo de cada uno de los huéspedes humanos y un vínculo genético entre tres de las momias y los humanos de la Amazonia de hace 2.000 años. Esto demuestra por primera vez que la población original de la provincia de San Juan migró desde las tierras y selvas de la Amazonia en el norte del continente (al sur de las actuales Venezuela y Colombia). Todos los restos humanos antiguos estudiados pertenecen a los linajes mitocondriales fundadores de Sudamérica.

   La primera evidencia directa del Polimavirus de las células de Merkel se encontró en el ADN atrapado en el cemento de las liendres de una de las momias. El virus, descubierto en 2008, se desprende de la piel humana sana y, en raras ocasiones, puede introducirse en el organismo y causar cáncer de piel. Este descubrimiento abre la posibilidad de que los piojos puedan transmitir el virus.

   Además, el análisis del ADN de las liendres confirmó el mismo patrón de migración de los piojos humanos, desde los planos del norte amazónico hacia el centro oeste de Argentina (Andes de San Juan).

   Asimismo, el análisis morfológico de las liendres informó que es probable que todas las momias estuvieran expuestas a temperaturas extremadamente frías cuando murieron, lo que podría haber sido un factor en su muerte. Ello lo indica la escasa separación entre las liendres y el cuero cabelludo en el tallo del cabello. Los piojos dependen del calor de la cabeza del huésped para mantener sus huevos calientes y por eso los ponen más cerca del cuero cabelludo en ambientes fríos.