Publicado 29/09/2022 10:53

ITENE busca materiales compostables para crear nuevos envases de comida más sostenibles

Dispositivo para la búsqueda de materiales para envases compostable, dentro del proyecto COMPOLIST, de ITENE
Dispositivo para la búsqueda de materiales para envases compostable, dentro del proyecto COMPOLIST, de ITENE - ITENE


VALÈNCIA, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) está trabajando para desarrollar "un porfolio de materiales biodegradables o compostables" que cuenten con "las propiedades necesarias para cumplir con los requerimientos de diferentes tipos de envases para el sector alimentario", y sustituir así las opciones menos sostenibles que encontramos en alimentos como la verdura fresca, las ensaladas y los platos precocinados.

Se trata de COMPOLIST, un proyecto financiado por el Ivace a través de fondos FEDER, que, según explica la responsable de la Unidad de Formulación de Nuevos Materiales de ITENE, Amparo Verdú, pretende "ampliar la disponibilidad en el mercado de materiales sostenibles para distintas aplicaciones de envase rígido y flexible, con un coste competitivo, cubriendo varios nichos de mercado dentro del sector de la alimentación". Es decir, ofrecer alternativas sostenibles para aplicaciones en las que aún no se usan o en las que este tipo de materiales aún no cuenta con funcionalidades adecuadas.

Verdú ha precisado que, "por un lado, se desarrollarán envases flexibles como bolsas de un solo uso, como las utilizadas para introducir fruta comprada en el supermercado; bolsas para ensaladas o verduras frescas envasadas y bolsas de productos congelados como frutas, arroz y verduras".

Por otro lado, se validarán materiales para envases rígidos, "tipo bandeja de ensaladas ready-to-eat, de tortilla precocinada y de platos preparados de V gama microondables, en general". Además, también se desarrollarán films flexibles para el sector de la agricultura, como por ejemplo films para acolchado, ha añadido.

UN OBJETIVO DE ECONOMÍA CIRCULAR PARA 2030

La responsable de ITENE ha incidido en que "la compostabilidad es una de las vías para cumplir con los requisitos de economía circular fijados por la Unión Europea", ya que "en el Plan de Acción para una economía circular en Europa publicado en 2020, la UE estableció las medidas para facilitar que, de aquí a 2030, todos los envases existentes en el mercado comunitario sean reutilizables o reciclables de una forma económicamente viable".

Además, ha destacado que, en España, "ese camino hacia la economía circular está siendo regulado, principalmente, a través de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, publicada en abril de 2022 y que incorpora a nuestro ordenamiento jurídico la Directiva (UE) 2018/851 sobre los residuos, y mediante el proyecto de Real Decreto de envases y residuos de envase, que se espera aprobar en los
próximos meses".

EL PROCESO DE BÚSQUEDA

La búsqueda de este nuevo portfolio de materiales arranca con la identificación de los requerimientos técnicos y funcionales necesarios para cada producto a envasar. "Una vez se identifican estas necesidades, se seleccionan cuidadosamente los materiales base y las cargas y refuerzos, aditivos u otras sustancias que formarán parte de la formulación final", ha ilustrado Verdú.

Además, se tiene que seleccionar también el equipamiento "más adecuado", ya que los materiales biodegradables o compostables "son más sensibles a la temperatura, por lo que corren el riesgo de degradarse térmicamente durante su procesado.

Una vez se obtienen las nuevas formulaciones, en formato llamado pellets o granza, estos materiales se testean en la planta piloto de ITENE para comprobar que "se pueden procesar correctamente en equipos convencionales". Así, "los materiales desarrollados se validan a escala industrial, es decir, se
prueban en instalaciones industriales de empresas del sector", ha indicado.

Una vez obtenidos los envases finales, ITENE "evalúa su aptitud para entrar en contacto con alimentos mediante ensayos de seguridad alimentaria, para cuya realización están acreditados los laboratorios" del instituto tecnológico.

"Por último, se evalúa el fin de vida seleccionado para cada tipología de envase, es decir, se realizan ensayos de compostabilidad. Así, se verifica la compostabilidad industrial (que garantiza la biodegradabilidad en una planta de compostaje industrial) o doméstica (que suele realizarse a menor temperatura) según el caso", ha precisado.