El arzobispo de Valencia urge a defender la vida frente a "quienes hacen apología de la eutanasia y el aborto"

Europa Press C. Valenciana
Actualizado: viernes, 12 mayo 2006 16:20

VALENCIA 12 May. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, urgió, en su carta de esta semana, a defender la vida frente a "quienes hacen apología de la eutanasia y el aborto", porque, según el prelado, "la vida no es indigna nunca". Por el contrario, recalcó, "quienes cometen actos indignos son los que hacen apología de la muerte ante personas que además del sufrimiento personal, deben acarrear esa marea de opinión de la cultura de la muerte".

Al respecto, sostuvo que resulta "insultante" y "una grave afrenta" que se diga que un discapacitado mental o una persona que se encuentra postrada físicamente "no es digna de vivir". La Iglesia "proclama que la vida humana es digna en todos los momentos y en todas las fases por las que atraviesa", subrayó monseñor García-Gasco, que recomendó "a todos los disminuidos que no hagan caso de las voces y coros del mal que, de forma indirecta o bajo expresiones artísticas del cine, hacen apología de la muerte". "La Iglesia os dice a vosotros y a vuestras familias que vale la pena vivir", expresó en su carta.

De igual modo, el arzobispo advirtió en su carta que "en la sociedad del bienestar aparecen claros signos de una sociedad desprovista de amor, que enaltece el egoísmo y la acumulación individual" y se refirió como un "mal grave de nuestra sociedad" al relativismo, del que "sus primeras víctimas son los niños, los concebidos y no nacidos, los ancianos, los enfermos".

Además, "el relativismo resulta una fórmula maravillosa para los políticos o líderes de opinión que, para aferrarse al poder, están dispuestos a relativizar todos sus actos en busca siempre del agrado de la "mayoría más uno" que les permitirá seguir gobernando".

El relativismo "lo presenciamos también en quienes falsifican el amor por la simple conveniencia personal", advirtió el prelado, quien precisó que "desde esta perspectiva el matrimonio pierde su sentido y se convierte en una especie de contrato de sociedad sin consistencia, sin garantías y vacío de compromiso", en el que "vence el puro interés egoísta".

En su carta, que tituló 'La familia que ampara', el arzobispo de Valencia manifestó que "ni la Iglesia ni el Estado tienen el poder de crear la familia", porque el matrimonio y la familia "son una realidad natural, soberana, que ha de ser respetada por los ordenamientos jurídicos". En este sentido, el arzobispo animó a "superar la mentalidad individualista y anti-familiar de nuestros gobernantes".

Del mismo modo, recalcó que la Iglesia proclama que "el matrimonio no es un contrato entre dos personas", sino "mucho más" ya que es una "institución natural que otorga solidez a la sociedad y un sacramento querido por Dios". Por ello, "la permanencia, la estabilidad del matrimonio es una manifestación de dicho amor verdadero que supera el egoísmo, las conveniencias personales del momento y los pequeños o grandes problemas que surgen en cualquier relación".

Monseñor García-Gasco concluyó su carta recordando que "en una familia presidida por el amor, los cónyuges, padres, los hijos, los hermanos son queridos en función de quien son, no en función de lo que ganan, de las riquezas que poseen, o de las dificultades que tienen para obtener ingresos económicos".

Finalmente expresó su confianza en que el "Encuentro Mundial con el Papa será, sin duda, un momento de gracia para iluminar a todo hombre y mujer en la cultura de la Vida que nace, crece y se desarrolla en cada familia humana".

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