Archivo - El periodista Daniel Verdú - DIEGO LAFUENTE - Archivo
VALÈNCIA, 26 Jul. (EUROPA PRESS) -
El periodista Daniel Verdú indaga en la misteriosa figura escondida bajo el pseudónimo de Mar de Marchis, impulsora de la revista cultural 'Jot Down', en su debú literario, 'La bola' (Alfaguara). El autor ha elegido bucear en esta historia desde "la fascinanción" para intentar arrojar luz sobre la mujer que "tuvo la osadía o la audacia de no pedir permiso para entrar en los despachos, aunque fuera de forma virtual". El resultado es, además, una radiografía de "los últimos 15 años de traumatismos sociales, económicos y culturales".
Verdú afirma, en una entrevista con Europa Press, que la figura de la editora alicantina "interesó a todos" desde que apareció su voz "misteriosa" en los primeros foros de Internet a partir de 2011. Una de las características "más fascinantes" de esta figura es que mostró la "fragilidad" de la burbuja cultural española cuando desarrollaba un proyecto cultural desde su casa, debido a la agorafobia que padecía. "Tuvo la osadía o la audacia de no pedir permiso para entrar en los despachos, aunque fuera de forma virtual".
El periodista de El País destaca igualmente su "habilidad" para detectar en la distancia las "fragilidades" de sus interlocutores y "entrar por esos espacios que ellos dejaban, generalmente relacionados con el ego y la vanidad, masculina principalmente". En este sentido, indica que se trata de "un combo letal": el hombre-periodista, "ese tipo de vanidad es probablemente la más alta en la escala de las vanidades".
Para hacer la reconstrucción, el narrador se pregunta quién fue Mar de Marchis: ¿una mente brillante, una impostora o un síntoma de su tiempo? En su opinión, fue todas ellas. "Mar era quien la persona que tuviera delante o al otro lado del teléfono quisiera que fuera. Tenía esa habilidad de darle a cada uno lo que necesitaba en ese momento", asevera.
También señala que su "éxito" dependió del momento "crítico", debido a la crisis económica, en el que la gente estaba "un poco aterrorizada" por lo que podía ocurrir y "buscaba nuevas ideas, nuevas aventuras". Y agrega que la "seducción" se produjo porque, aunque "te imaginas al poder de manera muy sólida, muy acompañada, siguen siendo personas que también tienen una cierta soledad". Por ello, "según como les entres, con sentido del humor, rascándose las vanidades, son mucho más accesibles de lo que podría parecer", reflexiona.
En mayo de 2012 aparece 'Jot Down'. "Originalmente, crear ese proyecto editorial es la finalidad última, pero accidentalmente se da cuenta del magnetismo que genera, igual que sucedió en el foro". Aquí, agrega Verdú que "genera una adicción muy fuerte sentirse amado, querido, deseado, misterioso y, una vez que sientes ese placer que provoca ese interés en los demás, ya no quieres soltarlo".
'La bola' es, según la define su autor, una "narración construida a través de hechos reales, sin ficción, y que sirve como una crónica de los últimos 15 años de traumatismos sociales, económicos y culturales".
"No hay literatura que no tenga que ver con lo que son mis pensamientos o mis opiniones sobre el mundo. Cuando yo reconstruí su vida o los acontecimientos lo hacía según han contado las personas que estuvieron allí, según dejó ella escrito y según otras personas que estaban en esa situación con ella. No hay ni un gramo de ficción", argumenta.
CONTEXTO DE "CIERTA INGENUIDAD"
El periodista enfatiza que la historia de Mar de Marchis y su desarrollo como empresaria cultural en el panorama español no se puede entender sin encuadrarla en su contexto, en el que todavía se trataba internet con cierta "ingenuidad".
Preguntado por si cree que actualmente podría suceder algo parecido, comenta que "nunca sabes lo que podría ocurrir", pero "es verdad" que "no se dan las condiciones como se daban en ese momento". "Siempre digo que Mar es hija de ese momento exacto, o como mínimo lo que ella consigue, es un hijo de ese momento exacto. Incluso ahora, hemos perdido esa ingenuidad que había entonces y esas ganas de a veces dejarnos seducir".
Para él, esta trama comenzó a resultar familiar cuando trabajaba como corresponsal en Roma y Mar de Marchis "de repente" se mudó a la ciudad italiana. "El personaje que nos había fascinado a todos, al que nadie ponía cara y que había tenido tanta influencia se convirtió en mi vecina y vivíamos a unos 150 metros. Empecé a prestarle más atención, a intentar entender qué clase de persona era".
En este "interés", el periodista, por sus raíces familiares en Elche, descubrió que la empresaria era de Santa Pola y también "vecina" de donde pasaba los veranos. "Me apareció toda una conjunción de casualidades o de elementos que me hacían mucho más interesante para mí la historia".
El informador recuerda que el "momento muy difícil" que pasaba el periodismo y la sociedad y en el que se abrió "una especie de hueco de esperanza a través de las redes sociales y la apareción de toda una serie de nuevas publicaciones que le competían un poco la hegemonía a las grandes cabeceras". Mar fue "un poco una de esas voces que apareció en este panorama" y que "de repente se convirtió en un personaje muy influyente en el sistema de los medios en el que vivíamos todos".
Sin embargo, el interés por ella se desvaneció, cuenta Verdú, cuando en 2017 una investigación de El Confidencial "resuelve el misterio que la envolvía". A pesar de ello, "siguió siendo un personaje muy atractivo", reivindica.
"Cuando falleció --en 2022-, pensé que podía ser muchas cosas. Primero, una historia fascinante, pero al mismo tiempo una historia que permitía contar toda una época, de tormenta, de los medios, de crisis, de transformaciones, que todavía de alguna manera estamos sumidos. Al mismo tiempo, también sobre la descomposición de la verdad que ha ido evolucionando hasta ahora e incluso algunos elementos de mi propia biografía que se entrelazaban con ella".
CRÍTICAS
La publicación de 'La bola' ha provocado polémica, sobre todo en redes, en el que testimonios que la conocían, intelectuales culturales y lectores plantean la legitimidad de publicar una obra sobre la figura de Mar de Marchis, quien ya no puede validar el contenido.
Verdú rechaza estas críticas porque "se invalidaría la mitad de la literatura universal y del periodismo si solo pudieramos escribir sobre gente que está viva o que ha muerto hace 30 años".
Por otro lado ha expresado que "respeta" muchas otras objeciones y aportaciones, pero que cree que "en general las críticas que ha tenido el libro son de gente que no lo ha leído, porque nunca eran sobre cómo estaba contado, sinó que procedían de un entorno tuitero y demás".
En el retrato que emerge de Mar surgen visiones que la observan como una 'femme fatale', el periodista ha defendido que el libro es "muy respetuoso". "Había muchas formas de escribir este libro y, evidentemente, uno podía desenmascarar al personaje, a la estafadora, pero me parecía que eso no era interesante, que el libro tenía que construirse desde una cierta fascinación", señala.