Actualizado 13/01/2016 13:00 CET

La cárcel de Picassent registra 878 incidentes graves en seis meses, según Acaip

Vista exterior de la cárcel de Picassent
EUROPA PRESS

   VALENCIA, 13 Ene. (EUROPA PRESS) -

   La prisión de Picassent (Valencia) ha registrado 878 incidentes graves o muy graves en seis meses, del 1 de julio al 31 de diciembre de 2015, entre las que se incluyen diez agresiones o intentos de lesionar a trabajadores. El porcentaje supone un incremento de casi el 20 por ciento sobre el mismo periodo de 2014, según los datos facilitados por la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) en un comunicado.

   Para el sindicato, este centro es uno de los "más conflictivos" de España porque alberga una mezcla "muy diversa" de internos. A ello añade que existe un "déficit endémico" en materia de personal por el "maltrato" desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (IIPP), que lo considera como un centro "normal a la hora de dotación de personal", pese a que "no es cierto debido a su tamaño y a su estructura arquitectónica".

   De acuerdo con el sindicato, esta situación "se agrava especialmente en cada período vacacional" cuando un solo funcionario tiene que hacerse cargo de más de 100 internos prácticamente todos los días.

   En esta línea, apunta a que cuando el número de funcionarios de servicio se reduce, "se incrementa la conflictividad, ya que los trabajadores no pueden llevar a cabo una adecuada vigilancia y control de lo que sucede en el centro, y es imposible el poder cumplir con los objetivos constitucionales de reinserción de los internos".

   Acaip explica que estos intentos de agresión consisten en puñetazos en la cara, patadas, mordiscos o arañazos y se han producido también hechos "que no han llegado a la agresión" bien "por suerte o por intervención de otros internos, que sujetan al que intenta agredir".

EJEMPLOS DE AGRESIÓN

   Entre estos hechos, pone los ejemplo de una agresión el 21 de agosto por parte de un interno del Módulo 19, que alberga a internos más peligrosos, que comenzó a propinar patadas y puñetazos a los cristales de las ventanas que llegó a romper y con los que se produjo cortes en los brazos. Cuando se le iba a trasladar a la Enfermería, el interno agredió a funcionarios del módulo y al jefe de servicio.

   Para efectuar ese traslado, era necesario pasar por delante de una sala de estar en la que había otros cuatro internos, tres de los cuales, según Acaip, comenzaron a insultar a los funcionarios y a arrojarles objetos de todo tipo. Como resultado del incidente, tres trabajadores resultaron heridos de diversa consideración con contusiones, hematomas y heridas y dos de ellos tuvieron que coger baja.

   Otro de los sucesos descritos ocurrió el 3 de septiembre cuando en la Enfermería del centro una interna se negó a entrar en la celda y arañó en el brazo a la funcionaria que trata de convencerla para ello. Un día después, en el módulo 28 (que alberga a internos conflictivos que ya han protagonizado incidentes) un interno que iba a ser trasladado a la Enfermería para ser atendido, se abalanzó sobre un funcionario e intentó morderle.

   En el forcejeo, el funcionario cayó al suelo y se golpeó en el costado. Una situación similar se generó el 6 de octubre en el módulo 19 cuando un interno al que se estaba cambiando de celda se abalanzó sobre los funcionarios de servicio y les propinó puñetazos.

AMENAZAS Y RESISTENCIA

   Entre otros incidentes agregan cien casos de amenazas graves coacciones o insultos graves a trabajadores; dos intentos de plante colectivo; 20 ocasiones de resistencia de forma activa y violenta al cumplimiento de órdenes o de la normativa interior del centro por parte de reclusos; 90 agresiones entre internos de mayor o menor gravedad y localización de 174 objetos prohibidos por la normativa vigente como varios "pinchos", teléfonos móviles, y diversos tipos de drogas.

   Asimismo, asegura que en al menos en 74 ocasiones se ha producido un deterioro grave de mobiliario o dependencias del centro; se han denunciado un total de 36 casos de amenazas y coacciones graves de unos internos sobre otros; nueve internos se han puesto en huelga de hambre; en 267 ocasiones los internos se han resistido de forma pasiva al cumplimiento de órdenes; se han detectado 44 casos de intoxicaciones graves por consumo de drogas u otras sustancias y tres internos han quebrantado su condena al no regresar de permiso.

   De acuerdo con el sindicato, la administración reconoce que debería haber un mínimo de 947 funcionarios y faltan 80 y destaca que en diciembre había recluidos en Picassent 2.245 presos.